Artículos y experiencias de pesca

 

La pesca del siluro al lanzado

Por Alberto Millán

 

Parece claro que si hay algo que no se puede discutir es la deportividad del siluro, el pescar un pez que puede superar el peso y tamaño del mismo pescador, es una circunstancia que nadie puede poner en duda y que atrae a cualquiera que sienta mínimamente  la pesca, pero en mi opinión, la pesca auténtica del siluro, la más deportiva, la más extrema, incluso con determinadas circunstancias y en muchas ocasiones la más efectiva, es sin duda, la pesca del siluro al lanzado en superficie con equipos ligeros de spinning o casting.

         

Cualquiera que haya visitado los embalses de Ribarroja o Mequinenza, habrá podido comprobar los auténticos campamentos que pescadores de varias nacionalidades se montan a orillas del agua, con un montón de cañas y boyas a su alrededor, esperando la ansiada picada del siluro.
Aunque en ocasiones yo también practico esta pesca, la verdad es que no va demasiado conmigo, quizás lo veo demasiado fácil y monótono, porque hemos de estar esperando al siluro.
Si podemos ir a buscarlo, la pesca del siluro al lanzado aunque no necesita de tanto tiempo en los montajes  lo cierto es que es más compleja que la pesca con cebo vivo, en cualquiera de sus modalidades.

Hay moverse de un lado a otro hasta encontrar las zonas de caza del siluro en cada momento, que dicho sea de paso pueden cambiar casi continuamente, debido a cambios del nivel del embalse, de los desplazamientos de las carpas, etc.
No haremos nada si los buscamos en el cauce al lanzado, los siluros que se pescan al lanzado se pescan en lugares muy concretos, suelen ser siluros apostados como lo estaría un lucio o un bass.

Los primeros de la temporada

Hay lugares determinados en los que en ocasiones se cumplen diversos factores como pueden ser el desove de la carpa, cambios bruscos de profundidad, etc... donde los siluros están por decenas y el clavar siluros al lanzado es un juego de niños, el auténtico problema es encontrar esos lugares porque no tienen que ser los mismos un año tras otro, dependiendo en gran medida del nivel del embalse. El 90% de los siluros que se pescan al lanzado, se efectua en lugares con muy poca profundidad y en superficie, es muy fuerte ver el ataque de un coloso de 50kg a tu artificial a escasos metros de la barca en un metro de profundidad.

Yo siempre soy partidario de que cada especie, cada modalidad, debe afrontarse con el equipo más ligero posible, pero siempre que éste te de unas garantías que si se saben hacer bien las cosas, podemos sacar el pez sin problemas y pescando con un equipo ligero, ganas en movilidad, peso, presentación del señuelo, deportividad y sobre todo en sensaciones, nada tiene que ver por ejemplo sacar un siluro cincuentón con un carrete de curricán y una caña de 3 m y 100-200 gr. de acción de las empleadas para pescar a cebo esta especie, a sacarlo con un equipo ligero de spinning o casting, aquí hay igualdad, lucha, deportividad, sensaciones y descarga de adrenalina que sólo quien ha probado esas sensaciones puede imaginarse.
La picada de un siluro al lanzado es espectacular y has de llevar muy bien sujeta la caña si no quieres que esta salga despedida por el impacto, el “topetazo” que es como lo llamo es violento, seco y viene sucedido de un coletazo del pez en superficie, la batalla está servida, pueden pasar de 10 a casi 30 min. de una lucha sin cuartel, hay muchas veces que parece que hayas trabado en el fondo, pero una traba que se mueve, que se desplaza, tras un tiempo de lucha,  empieza a verse “la torna” en la superficie y la línea llena de “baba”, eso significa que  la batalla esta ya próxima a su final, una vez el siluro sube arriba es recomendable pegarle un pequeño “toque” en la cabeza, para que este emprenda una nueva huída y gaste sus últimas fuerzas.

Cuando de nuevo sube arriba y ya parece entregado nos hemos de poner unos guantes para cogerlo de la mandíbula inferior, esto se debe hacer con decisión, si no se quiere que cuando cabecee de nuevo el siluro se nos escape de las manos, una vez ya cogido lo mejor es pasarle una cuerda e ir a una orilla para hacer las fotos de rigor. Es importante al sacarlo a la orilla, tener a mano una gran lona húmeda para que el siluro no pierda la baba que cubre su piel, de lo contrario éste tienes muchas posibilidades de morir, o bien hacerse las fotos en el agua, eso si para hacerse buenas fotos con un gran siluro hay que estar dispuesto a “pringarse” de baba, pero realmente merece la pena.

Y recordad siempre... CAPTURA Y SUELTA.

      

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  Gracias - Alberto

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