LA TRUCHA CON RAPALA

Por. TITOPEZ

Introducción

Como la mayoría conocéis en España se practican distintas modalidades para la pesca de la trucha, quizás la más extendida sea la cucharilla, la más antigua la lombriz y la más refinada la mosca.
Dada la gran masa de pescadores que mueve la pintona, los cotos de pesca intensiva han proliferado y prácticamente podemos disfrutar de su pesca en cualquier comunidad durante todo el año.
Pero hay una modalidad poco practicada, 

que no conocida, que es su pesca con imitaciones de peces, llamados  generalmente Rapalas. 
Posiblemente el poco uso de estos artificiales, venga condicionado relativamente a el poco tiempo que llevan entre nosotros, comparados con el otro tipo de señuelos anteriormente referidos y a su elevado importe económico si lo comparamos con una cucharilla o una buena mosca, a todos nos duele perder un señuelo y posiblemente utilicemos antes, en un lance arriesgado a unas raíces sumergidas, con una cucharilla que nos puede costar 2€ que con un ¨Nuñeco¨ que como mínimo nos cuesta 10
. Y es que como dice el refranero " El que quiera peces, que se moje el culo".

Digo esto porque los que tengan el privilegio de poder pescar en ríos en los que no haya presión, en los que las truchas no hayan visto en su vida un pescador, posiblemente con cualquier cosa que tiren al agua tendrán resultados positivos, pero por desgracia cada vez quedan menos reductos en los que se dé esta situación. Cualquier lugar que las albergue es sometido a intensas jornadas, en las que, frente a ellas pasaran mil y un artilugios con formas y colores diferentes a los que deberá esquivar.
Estas truchas se vuelven desconfiadas y al más mínimo movimiento por nuestra parte, las ara ponerse en guardia,
con estas truchas tan resabiadas se han de depurar las 

técnicas y posiblemente es donde triunfen los " Mosqueteros" cariñosamente hablando, una perfecta imitación de ninfa o una pequeña seca derivando con toda naturalidad las haga arrancarse de su refugio, pero el poder llegar a conocer estas técnicas no esta al alcance de todos, no por el aspecto económico, ya que por un precio que no tiene por que ser desorbitado, podemos disponer de un buen equipo, sino por el echo de saber elegir dentro del mundo de las plumas la mejor para el momento y más importante aun, el tener un periodo de aprendizaje con algún maestro que nos enseñe a pie de rió esta maravillosa modalidad.

Como apunte os contaré mi experiencia de la cual saco la anterior conclusión.
En el año 1986 concretamente, en la primera quincena del mes de agosto, recién casado y con coche nuevo, convencí a mi esposa para pasar unos días en el pirineo. Como trasfondo estaba el poder pescar truchas, pero cara a ella era el contemplar los paisajes y disfrutar de la montaña.
Nos fuimos a lo que ahora se le llama la aventura, sin reservar nada y sin saber muy bien a donde iríamos a trasponer, después de muchas vueltas " Aterricemos " en un pueblo llamado La Guingueta de Neu, más arriba de Sor, antes de Esterri de Neu, en la provincia de Lleida.

Nos alojamos en una pensión junto al embalse de la Torrasa, por cierto no me acuerdo como se llamaba, pero si del apodo que le pusimos, pensión DOS PIEDRAS, porque?. Porque allí cocinaba una abuela y hacia plato único y si no te gustaba DOS.....
Sigo, el lugar lo recomiendo por su belleza, desde la ventana de la habitación podía ver todo el embalse, al día siguiente a las siete de la mañana ya estaba pegando tiros en el agua con mi cucharilla, se veía cada trucha de infarto y no fui capaz de coger ninguna en dos días que allí estuvimos. El segundo día, ya por la tarde, vi un pescador que se adentraba en el embalse y que parecía estar moviendo una especie de látigo, no había visto anteriormente nada parecido y para mi sorpresa en poco menos de 10 minutos sacó tres truchas.
De allí me fui con la incógnita de que estaba utilizando aquel " Pájaro ".Y empecé a preguntando en
una tienda de mi localidad, cuando se lo dije a la señora que la regentaba, por poco me manda a una ferretería, al escuchar la palabra látigo.
Tras no pocas pesquisas acabé en una tienda cerca del puerto de Barcelona y allí me colocaron una caña de mosca para línea del 8/9, una cola de rata del 4 y un carrete que había que darle vueltas con las dos manos de lo grande que era y se quedaron más a gusto que todas las cosas, pero como no tenia ni idea me fui de allí, con un invento infalible.

No conocía a nadie que me pudiera asesorar y empecé a estrellarme cada vez que me iba la rió, acabando como comprenderéis, cogiendo la caña de lance para poder pescar algo, a los dos años de estar intentando pescar con aquel artilugio, me encontré en una zona del Fluvia en la provincia de Gerona, a un señor que pescaba con látigo y estaba sacando Cachos o Bagras como se las llama en Cataluña.
Se me abrió el cielo, después de tanto tiempo uno como yo, pero que encima pesca, no tarde en acercarme y atosigarle con mil y una preguntas, el de muy buena gana me dio unas nociones, sin antes sorprenderse por el equipo que llevaba. Como se hacia el bajo de línea, unas pequeñas practicas de lanzado y a como posar la mosca en el agua, valla que en media hora aprendí lo que no había echo en dos años y hasta pesqué una, eso si con una mosca que me dio el, que por cierto se las hacia pero esto ya es harina de otro costal.
Aquel día me acabe de enamorar de esta modalidad y siempre que puedo la practico, sin dejar de lado el lance ligero con el que empecé y he tenido mis mejores jornadas
.
Perdonad, pero cuando empiezo con los recuerdos se me va el santo al cielo, continuo.
El que usa la cucharilla no tiene tantos dilemas a la hora de enfrentarse al rió. Que esta nublado Plata, que hace sol Oro, mucha agua la del 2, poca la del 1, más o menos podía ser así y no es necesario cambiar nada, solo de señuelo y algo en la técnica como la veremos más adelante.

 

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