La pesca de la dorada (1)                                              Por Jopadi

INTRODUCCIÓN
Que duda cabe que la dorada es uno de los peces más perseguidos por la mayoría de los pescadores deportivos, tanto por el tamaño que suelen adquirir en los ejemplares adultos (sobrepasando en algunos casos los 8 kilos de peso), como en su lucha titánica una vez que se sienten clavadas por el anzuelo, y cómo no, sin olvidarnos de sus deliciosas carnes que nos deleitarán en la mesa preparadas de mil maneras.
Aparte de todo esto, no conviene olvidar las dificultades que presenta sus capturas en la mayoría de los casos, ya que son de costumbres caprichosas e impredecibles. Dotadas de un instinto o inteligencia muy superior al de otros peces - quizás al mismo nivel que la lubina - y si se me permite, exagerando un poco, "capaz de reconocer al dueño de los aparejos que se encuentra en sus correrías en busca de alimento en los pesqueros de costumbre" (sobre todo en las castigadas zonas portuarias).

(Foto, jopadi)

Pescar doradas ha sido desde siempre la mayor ilusión de cualquier pescador deportivo por todo lo dicho anteriormente. Muchísimo tiempo antes de que aparecieran las cañas con carrete ya las pescaban auténticos artistas en la materia, utilizando rudimentarios aparejos, compuestos en la mayoría de los casos por una lienza de cáñamo o de nailon de un diámetro considerable, una gameta de nailon o hijuela que nunca bajaba del 0,40 de grosor, un buen anzuelo, y la correspondiente plomada corrediza o deslizante.

Estos las esperaban en los sitios de costumbre; por lo general, en cantiles o rocas y escolleras con fondos de arena o de cascajo, donde sabían que entraban a alimentarse, y por supuesto, donde podían alcanzar a poner el cebo - almeja, cangrejo o caracola en la mayoría de los casos - en las zonas de paso o pasto.

Algunos de estos pescadores que todavía quedan, pero pocos, cuentan, dicen, lo que se divertían en esos tiempos, por la cantidad de capturas y peso de grandes ejemplares, muy difíciles de ver ahora; claro, que esos eran otros tiempos, la realidad de ahora es muy diferente, "las doradas han llegado a aprender álgebra", cada año que pasa parece que llegan a saber más y más, se cogen menos, más pequeñas, hay años en los que parece que han desaparecido; pero no, no es así, la dorada es un pez que sigue abundando, aunque eso sí, cada vez menos, como todos los demás peces en general.

La dorada (Foto, jopadi)

En este artículo voy a intentar reflejar con un lenguaje de lo mas sencillo posible las técnicas que generalmente solemos emplear por Cartagena y sus alrededores por las distintas zonas en las que se pueden capturar doradas.

Nomenclatura
Latín, Sparus auratus; Español, Dorada; Francés, Dorade royale; Inglés, Gilt-head seabream; Alemán, Goldbrassem; Italiano, Orata; Catalán, Orada y Daurada; Gallego, Dourada; en Asturias, Mazota; Vasco, Txelba urraburúa; en Murcia, Dorá y Dorada.

Descripción
El cuerpo de la dorada es ovalado y comprimido, bastante parecido al sargo, aunque algo más alargado, con la cabeza más corta y el perfil del rostro más curvado. Los labios son gruesos, la mandíbula superior está armada de dientes cónicos y con diversas filas de muelas de forma lisa formando como una especie de empedrado. La mandíbula inferior es análoga a la superior, y se puede decir que el conjunto forma una máquina perfecta para triturarlo todo. La cola es ancha y potente, que le permite una natación rápida y veloz. La coloración dominante de la dorada es plateada, con un dorso grisáceo que se va difuminando hacia el vientre, llegando a presentar éste un tono blanquecino o sonrosado. La mancha dorada brillante que presenta en su frente a la altura de los ojos la hacen inconfundible. También presenta unas manchas rojizas en los extremos de sus mejillas.
Las doradas de piscifactorías se diferencian de las salvajes por tener una coloración más apagada, así como las carnes más grasientas, debido a la alimentación a base de piensos y al sedentarismo a las que se hayan sometidas.

(Foto, jopadi)

Zonas como la de la foto, en las que se mezcla la arena, con abundante vegetación y rocas son apropiadas para que se muevan las doradas

Su hábitat
Es un espárido que preferentemente vive cerca de la costa, pero también se puede encontrar en bajíos mar a dentro y prácticamente en todos los lugares donde roca vegetación y arena se mezclan. Se desplazan con frecuencia, siguiendo a veces el influjo de la estación, no despreciando las aguas salobres de las lagunas costeras. Entrando a estas por los canales de comunicación, especialmente en los periodos de reproducción, que suele ocurrir entre los meses de septiembre hasta mediados o finales de diciembre. También se suelen encontrar en las desembocaduras de los ríos, especialmente en primavera y verano.
Durante su fase juvenil les gusta la compañía de

sus congéneres y forman grandes bandadas; pero por el contrario se van haciendo más solitarias con la edad.

No les gustan las grandes profundidades, y se pueden encontrar desde pocos centímetros hasta los 20 o 30 metros. Al igual que pasa con casi todos los demás peces, la dorada no va a ser una excepción, antes no era raro pescar algunas que sobrepasasen los 8 kilos y 80-90 centímetros de longitud. Ahora nos podemos "dar con un canto en los dientes" si conseguimos alguna de 2 o 3 kilos.

http://www.todopesca.com

Pasa la página