Artículos y experiencias de pesca

 

Sueño de un equipo de pesca

Por Francisco Carmona

 

El día 22/07/03 los seis socios del club de pesca deportiva Lajabermeja, de Benalmádena  que a continuación les nombro: Carlos González, Bruno Berthier, Andrés García, Francisco Carmona, Santiago Monsalve y  Antonio Lozano.
Tomamos a las 3 h. de la madrugada rumbo a Punta Europa con dirección a las columnas de Heracles (nuestra Puerta de la  Atlántida), lugar de ensueño e intriga para cualquier pescador de Titanes. Con un poniente recio de fuerza seis, la embarcación Yambo , Rodman de 9 m. y casi 500 Cv, patroneada por su armador Andrés, tras  una noche cerrada y navegando con el radar, avistamos al amanecer Punta Europa. El barco había cumplido, ¡Ahora nos toca a nosotros!.

         

Repostamos y navegamos de manera que no molestáramos a los mercantes y demás barcos, situándonos en el primer seco del Estrecho, ya teníamos clara la estrategia, pues estos atunes, a la hora de cargar, no se andan con chiquitas. Calamos las muestras (bonitas de 26 cm) y taramos nuestros carretes de manera que pararan el Atún. Las primeras horas, les garantizo, que el corazón late más rápido de lo normal.
Cuando menos lo esperas, aunque algo controlado por las mareas, a las once de la mañana, ¡salta la primera caña!. Desde ese momento todo se hace como un acto reflejo  organizado. Ha picado en la caña de cien metros. Hay que recoger las demás cañas por orden, Antonio se pone los guantes y pasamos la caña a la Torre de Combate.

Me pongo a la caña, Andrés al  timón, ¡que impotencia se siente cuando con un Tiagra 130 y una caña de 130 lb no puedes cobrar ni un sólo metro de los 400 que te ha sacado, ¡Bueno, pues a sudar!.
Después de dos horas, el atún empieza a ceder y nos lo traemos a la superficie, a unos cien metros del barco, ¡pero! - hay un toque de atención porque se ven Orcas-, agudizamos el cobro y todos a una, hacemos que el pescado se acerque, cual es nuestra sorpresa, que el ejemplar  no tiene ni ventresca ni agalla se lo habían comido las Orcas, casi cuarenta kilos. Aún así pesó 265 kg. Estábamos  felices por nuestro trofeo, pero reinaba algo de desencanto, pues nos hacía falta ese trofeo.

Organizamos  todo y calamos las cañas por segunda vez con la ilusión refrescada por el precioso día que se quedó. A todo esto Andrés, siempre con el ánimo de un buen deportista, abrió la prometida botella de cava, la cual nos sentó de una manera especial. El mismo, viendo nuestras agotadas caras hizo una gran ensalada, de esas que  tienen de todo, y nos pusimos a comer. Que pena, era un gran atún, lástima que esté deformado. ¿qué pena?.... . ¡NO!. Comienza un “precioso y escandaloso” ruido de carrete, la segunda caña se ha activado. Todo salió por los aires, ensalada, cerveza, pan.... Manos a la obra, segunda picada y esta vez  ha sacado 550 m. máquinas a cero, ¡Me quedo sin hilo! ¡maquina atrás!: dice Antonio; es un TITAN o como decimos aquí, “UN NISPERO” y nos va a hacer trabajar un buen rato.

Todo en orden, hay que poner la caña en la torre de combate, momento muy delicado, pues si carga, tendremos problemas para sujetar la caña. Una vez puesta la caña en la torre, Antonio se pone a cobrar hilo con sus guantes, yo me pongo a la caña, Andrés a la máquina, Francisco conmigo al carrete y los demás preparan cocle y otros enseres.
Es imposible que después de dos horas y media el atún siga a pique unos 400 metros. No cedió ni un sólo metro hasta que no le flaquearon las fuerzas ¡son admirables!. Antonio nos mira y dice: Sois todos unos “maricas” , ¡y yo más!, ¿no vamos a poder con esto?. “Santiago , a tirar del pelo conmigo”. Estaba casi tan derrotado como nuestro rival. Suelto la caña, a la que se pone Francis, que al igual que yo es ayudado por Bruno y me pongo los guantes para cobrar hilo. Todo está saliendo perfecto. El Timón bien,  la tripulación de lujo ... pero hay que cobrarlo ya,  pues todos pensamos en las Orcas.

 

Yo no puedo más y hay algún momento en el que creo que es imposible, ya no hace efecto ni el agua que nos daban ni nada. Pero ¡Antonio ,cede!, a por él, era  increíble, ahora podíamos con él. Después de parar máquinas totalmente, le digo a Antonio: “Cuando vea un sólo destello, te quedarás otra vez sólo al pelo, pues yo cogeré el cocle y ganchearé”. Así fue, a unos 30 m. lo teníamos a la vista y lo demás es pura y neta eficacia de una tripulación a la cual le está merecido este trofeo. Antonio en la pata de línea, Francis con la Orca de perro para la cola , Andrés con las manos al timón, Bruno con la caña, Carlos recogiendo todo y preparando para el embarque y yo sin aliento, al cocle.
Salió todo  perfecto y es más grande que el anterior, pero hay que embarcarlo, ¿y como?  ¡¡¡si no entra por la puerta de popa del Yambo!!!. Ja! ¿Ahora qué?, el pez en el agua y las Orcas paseando cerca del barco. Logramos subirlo a bordo, ¡¡y así entró!! ocupando lo poco que quedaba de bañera del Yambo.
Pesó la burrada de 372 Kg.
Lo demás ya se lo pueden imaginar, regreso al Puerto de  Benalmadena; calculo unas 200 personas en la entrada del puerto, Localia  TV , diarios y mucha alegría en nuestras esposas, amigos y familiares, claro y en nosotros también.
Sabemos que puede producir alguna pelusilla sin malicia, entre algunos pescadores conocidos, pero creemos y deseamos, que todos tendrán un día como éste.
Un saludo cordial de Yambo y su tripulación.
Carlos González, Andrés García, Antonio Lozano, Bruno Berthier, Francisco Carmona y Santiago Monsalve.

      

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fcarmonafer@hotmail.com

   

  Gracias - Francisco

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