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5- El viento, suele ser también determinante, en esta
costa el pescado come mejor con suroeste, sur, o poniente flojo.
Con levante se pescan, pero no es lo mismo.
6- También, nos será de ayuda un buen bichero para subirlas
a bordo
7-
Y como no, la
paciencia, mucha, mucha, que a veces hay que esperar 4 horas hasta
que entre el pescado, aunque yo soy de la opinión que si se bajan
las carnadas, estando estas en
perfectas
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condiciones y
no se coge nada en 25 minutos, lo mejor es, largarse a otro
pesquero hasta que demos con ellas, unas veces mas a poniente y
otras a levante, pero siempre con criterio para no alegrar mucho
al dueño del surtidor. Normalmente,
viendo lo que se saca en días
anteriores, quien lo saca, y donde y como pesca al día
siguiente, se descifra la película rápidamente
del día anterior ( para que cambiar,
si todo fue ayer bien). Y a copiar y fondearse cerquita.
Una vez tenidos todos estos factores en cuenta, podemos plantearnos el
salir a buscarlas. |

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No obstante, en este tipo de pesca, siempre es de vital
importancia los comentarios previos a la salida, donde se cogió pescado
en los últimos días y como, a fondo o a curricán. Estos comentarios,
cuando vienen de buena fe, son de gran ayuda, pues nos ayudan a aguantar
con más alegría encima de la piedra. |
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Este verano, empecé mis
andanzas con mi amigo Manolo Belido en busca de las corvinas,
empezamos a peinar a curricán unas piedras situadas frente a
islantilla a 30 metros de sonda conocida como “la patera”. Los
primeros días, fueron inútiles, pero llegó el día que el pescado
estaba allí y cogimos cuatro. Días después, volvimos y nada y
pasados varios días y coincidiendo con la creciente de agosto, zas,
otras cuatro.
Al día siguiente, volvimos y de nuevo cogimos pescado, con la diferencia
de que ya sabíamos, donde iba a comer el pescado dentro de ese
pedregal, con lo que nos costó menos tiempo el escuchar la carraca.
Cuando navegamos, vamos tomando notas sobre papel milimetrado de lo
que hay abajo y de la posición en la que nos encontramos, de forma,
que después de navegar por allí varios días, levantamos un pequeño
plano, con la información de donde comían las corvinas y decidí,
que ya que teníamos muy delimitado el lugar de las picadas, a fondo
y con buen cebo, seria mas fácil obtener picadas.
Mi buen amigo Manolo, me informó de que días antes, había sacado
allí un pargo de 7kg y que les había picado otro mayor, pero les
había roto.
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Yo, que tenia en mente lo de ir allí a fondo, seguía pensando que
perdería menos tiempo estando fondeado encima, que no
dando vueltas encima de aquélla marca.
Y llegó, el DIA de las
conclusiones:
Me llama, mi amigo Ramón Senra: ¡Ángel, no tengo a nadie, con
quien salir!, no te preocupes Ramón, que mañana a las
10’30, nos vemos en el puerto y salimos.
Mi novia Marta, nos acompañaría.
Después de coger mis pertrechos del barco, salimos en su embarcación
una Eryac 600, de nombre Caracola.
El primer destino es el Empyre Warrior ingles (mercante para los
amigos), este es un pecio situado frente a la desembocadura del
Guadiana y que en solo 20 metros de sonda alberga una fauna
piscícola muy importante. Y
corvinas de talla.
Fondeamos a eso de las 11’15 y lo hacemos con la ilusión de que
el barco de al lado ya lleva una de 10 kilillos. Al poco zas,
les pica otra y la sacan .
Después de varias horas entreteniéndonos con las caballas
para a la vez disponer de cebo fresco, pica un congrio de 8
kilos; llegado este momento y
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en
vista de que se fondea por la cara una zodiac portuguesa con
submarinistas, levantamos el ancla y ponemos rumbo al comedero de la
patera. |
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