SUCEDIÓ UN DÍA DE PESCA CUALQUIERA        Por José Domingo Pérez

Llega el atardecer en Tenerife (Islas Canarias), un día apacible del mes de Noviembre con una temperatura de 24º y casi sin brisa, solamente se sienten los alisios de Nordeste como es habitual en esta isla, mi amigo P.G.G. me llama por teléfono para ir de pesca, son las 18 horas de un día cualquiera y al rato me recoge en su coche y nos trasladamos a un lugar cercano donde practicar nuestra afición, tengo que decir que practicamos casi en exclusiva la pesca con boya en distintas modalidades, tanto diurna como nocturna, en ocasiones nos acompañan otros amigos, estos su afición es la pesca a fondo, exceptuando uno que comparte con nosotros la misma modalidad.

Preparamos nuestras cañas propias de la modalidad que practicamos y ponemos en orden el equipo, comenzamos lanzando ordenadamente para evitar los contratiempos propios de las aglomeraciones, sobretodo cuando nos reunimos 6 ó 7 personas en un lugar relativamente corto, entre risas y bromas, salta la primera captura, P. el C. se le ha pegado algo y su caña lanzada a fondo se dobla y suena la chicharra, esto conduce al comentario habitual:

¡El maestro siempre el primero!, ¡hombre si es un sargo contundente! ¿haber, si Sr.?, pasa algún rato y los que estamos a  boya nos pican sacándonos la carnada sin lograr nada de fundamento, en esto alerta se me ha pegado algo, la caña parece un arco. ¿Qué es lo que trabaste?, una catalufa, ¡si estas entran lo vamos a pasar entretenido!. 
Tras poner de nuevo la carnada (gamba pelada), tiro de nuevo y de inmediato otra vez otra catalufa, con su color característico rojo y sus ojazos como monedas de las antiguas de 100 Ptas. de las de plata,  seguidamente mi amigo P. G. salta:
Yo también entro en competición colegas. 

Este coge un sargo muy aceptable, en  esto el amigo P. el C. dice: 
El maestro no se queda atrás, y saca un gallo de cerca de 1 kg.

Entre broma y broma pasa el tiempo, uno cogiendo esto y otro cogiendo aquello, un cafecito por aquí y un bocata por allá, se ha hecho la noche, una noche estrellada en un cielo totalmente despejado, luciendo una Luna majestuosa que nos está indicando que la marea esta subiendo, todo indica que vamos a pasar una noche espléndida y entretenida, pero como siempre las cosas buenas no duran y en esto aparece un agente de seguridad del Puerto.
" Sres. se tienen que marchar de esta zona, no se permite la pesca en este lugar", comentó.
Este sitio es un espigón exterior que no se usa para el atraque, no hay mercancías, y se encuentra

solitario y sin uso alguno, no veo en que molestamos, y por supuesto todos tenemos nuestras correspondientes licencias de pesca que nos facultan para poder pescar con caña desde la orilla en todo el litoral.
Contesta el agente: "Lo siento estas son las ordenes que tengo".
Y se acabó la noche que presumía ser una noche entretenida, donde unos amigos sin molestar a nadie pretendían pasar un rato disfrutando de esta actividad relajante y placentera.

Todo esto me hace meditar la falta de sensibilidad de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, en su afán de perseguir encarnecidamente a los pescadores deportivos, con o sin licencia no permitiéndoles pescar ni dentro del puerto ni en su exterior. 
Haciendo memoria, recuerdo que por los años 60 esto no sucedía, la Junta de Obras del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, como se denominaba anteriormente, extendía unas autorizaciones para la practica de la pesca deportiva en el puerto a los pescadores que acreditaban la licencia correspondiente, cosa que la actualidad no sucede e incluso deniegan las autorizaciones solicitas por personas discapacitadas que se ven privadas de poder practicar esta actividad, al serle imposible el acceso a lugares abruptos en la costa (acantilados, bajas, rompientes etc..).
Por eso desde este portal de pesca quiero hacer conocer a todos los aficionados a este deporte, la poca sensibilidad que por estos lares tiene la autoridad competente.

Sin embargo a los pescadores furtivos, que pescan indiscriminadamente y con artes y métodos prohibidos, vendiendo sus capturas a bares y restoranes, y que todas las fuerzas vivas de los pueblos costeros conocen de sobra, nadie les dice nada, y eso que están perjudicando directamente el medio ambiente y a los pescadores artesanales que realizan su trabajo con los medios lícitos autorizados, poniendo de excusa que viven de ello, ¿yo digo la Ley y las normas se han hecho para algo no? , por eso las autoridades Guardia Civil, policías locales etc... , deben controlar los puntos de venta para comprobar que los tamaños de las capturas son las autorizadas por la Ley y por lo tanto evitar la desaparición de nuestras costas de casi todas las especies de peces autóctonos que las habitan.
Por lo anteriormente expuesto pregunto, ¿Qué hace la Federación de Pesca de Canarias? ¿Por qué no realiza gestiones para evitar las persecuciones de los pescadores deportivos en especial en los puertos?, claro esto siempre manifestando que dichos pescadores entren debidamente controlados y siguiendo en todo momento las instrucciones de seguridad indicadas en cada momento por el personal responsable de la misma.

Gracias amigos.
Texto: José Domingo Pérez (Chácaras).                                      Fotografías: Todopesca.com

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