Artículos y experiencias de
pesca |
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REFLEXIONES Y CORVINAS EN LA
PLAYA PERFECTA |
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Por Carlos Redruello |
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Desde una altura de avión, un fondo salpicado por
líneas que dibujan los barcos arrastreros, para aquí y para allá, me acerca a la costa,
una vasta playa que cubre toda la visión y el límite entre tierra y mar.
Los campamentos, - me dicen que instalados y promovidos por las Autoridades Alhauitas ante
el incipiente proceso de elecciones sobre el proceso de independencia del Sahara
Occidental- se perfilan minutos antes de tomar tierra en el pequeño aeropuerto. |
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Puedo constatar, tras el paso inevitable de los años,
un proceso de paz estancado por la ambición y la indolencia de quienes no supieron o no
quisieron dar una resolución digna al problema.
Hace ya años 1993, motivado por mi fascinación centrada en la pesca - en aquel tiempo
desarrollando la técnica del surfcasting - me llevó a concertar este viaje, atraído por
las publicaciones francófonas que hablaban de la corvina ("Argirosomus
regius").
Toda esta costa, hasta la cercana Mauritania, es reconocida
internacionalmente en el mundo del surfcasting pesado debido a las excelentes capturas.
En un vetusto pero asequible taxi, me dirijo al edificio donde se hospedan los pescadores
que desde todo el mundo llegan a Dackla: unas instalaciones coquetas con habitaciones
decoradas y planificadas al estilo europeo junto a motivos alegóricos a la pesca en las
paredes. |
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Ahí conozco a Omar, que me abrirá el mundo de la
costa aledaña y ya me sumerge directamente en historias de capturas que no hacen sino
incrementar mis ansias.
Conozco a Essai y Said con los que visito la ciudad, caracterizada por
construcciones que delatan la pasada presencia de una colonia occidental. Se habla
francés y español y puedo dar fe del espíritu amigable y bondadoso de los hombres del
desierto. |
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Existe una tienda de pesca en que puedes encontrar
casi de todo. ¡Qué demonios! Aunque llevaba de todo en mi mochila adquiero unos anzuelos
mustad curvos de acero del número 4/0.
En una pescadería me llevo las manos a la cabeza con la visión de varias corvinas de
unos 30 Kilogramos.
La calle está transitada por una población heterogénea compuesta por marroquíes y
saharauies y Essai me invita a su casa donde conozco a su acogedora familia: su madre me
dice que es de Zaragoza, y su padre de origen marroquí. Excelentes y añoradas personas.
Con Omar converso en su vivienda, con su mujer e hijos. Este día
especial traen dulces típicos. Con su hijo pequeño en mi regazo pienso en la alegría de
vivir.
Es un jeep antiguo y destartalado, circulando por una carretera estrecha y sometida a
controles policiales, pasamos los hangares de la ONU y seguimos unos 60 kilómetros cuando
un giro a la izquierda nos lleva al desierto: una franja de arena hasta la costa. |
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¡Es increíble!¡Un éxtasis! Una playa inmensa apenas
recortada por entrantes siempre arenosos, en la que nos precipitamos a instalar la Jaima y
dentro las alfombras para dormir y todos los víveres. Omar me habló de dos
posibilidades: pernoctar en la residencia o bien vivir en la playa. ¡No cupo duda de mi
respuesta!.
Comer pescado capturado, legumbres del pueblo, beber el té que sólo los musulmanes saben
preparar... y el arenal, inmenso. |
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