Todo empezó un día de abril de 1993, yo estaba
embarcado en un pesquero llamado FUAT que no superaba los 14 metros de proa a popa.
Éramos dos marineros Gaspar y yo. Pasamos un invierno muy malo y para colmo la pesca iba
muy mal día tras día y fuéramos donde fuéramos siempre igual, muy poco pescado,
Toni
el patrón se le veía ya desesperado, eso no podía seguir así. Me acuerdo que un
sábado, en un bar que nos invitó a un café, nos dijo:
Muchachos esto no puede seguir
así tenemos que hacer algo, toda esta semana he estado mirando el parte y para la semana
que viene se sitúa un gran anticiclón sobre nosotros.
Ya llevo un mes pensando en esto, he comprado cartas náuticas y he investigado zonas de
pesca nuevas.
Lo que pasa es que los sitios que he encontrado están muy lejos de aquí, puede que no
cojamos nada y perdamos el tiempo y gasoil o que haya pescado y cojamos mucho, espero
contar con vosotros.
Yo dije: Irnos lejos de aquí, ¿dónde?
He mirado y cogido coordenadas de sitios rocosos de la península
cerca de Tarragona, Valencia e ibiza.
¿Qué me decís?
A mí desde el primer momento me gustó la idea.
Nos dijo que haciendo esto sólo podíamos perder tiempo y gasoil pero lo que pasaba es
que ya llevábamos dos meses perdiendo el tiempo y el gasoil y menos mal que mi compañero
y yo no teníamos que mantener a ninguna familia, ya que estábamos solteros, porque de lo
contrario, al primer mes malo habríamos cambiado de trabajo. No teníamos nada que perder
y mucho que ganar, al menos eso pensamos llenos de ganas e ilusión, cosa que habíamos
perdido.
Ese mismo sábado fuimos a la tienda a
comprar provisiones para ese viaje que íbamos a tomar.
Llenamos las cámaras de hielo, llenamos los tanques de gasoil, pusimos los motores a
punto y con mucha ilusión en descubrir mundos nuevos, partimos el domingo por la noche y
sin decir nada a nadie, más que a los familiares, pusimos rumbo a las islas columbretes.
Se nos veía a todos con cara de mucha ilusión y ganas
de coger mucho pescado.
Llegamos allí a las 11 de la mañana ya habíamos hecho 125 millas, ¡qué bonito que era
aquello!.
Yo le dije al patrón , ¿vamos a tirar el palangre por aquí?
No, estamos en la zona de la reserva, aquí no se puede pescar,
está prohibido.
Exclamé, ah no sabía que fuera reserva.
Además las islas están declaradas parque natural.
El Ministerio de Agricultura y Pesca crea, una reserva marina de más de 4.000 hectáreas
de superficie, que hasta ahora es la mayor de España.
Desde entonces se garantizan las medidas de protección, a través de la
instalación de un servicio de guardería, el cual tiene como tarea la vigilancia del
cumplimiento de la normativa del parque, así como las labores de recuperación del medio
natural.
Al poco tiempo encontramos un sitio rocoso fuera de la zona
prohibida pero muy cerca y el patrón nos dijo:
¡Muchachos preparar todo que vamos a probar este sitio a ver si se ha puesto algún
pescado que haya salido de dentro la reserva!.
Tiramos unos 500 anzuelos, ya que el trozo rocoso era muy
pequeño y esperamos 2 horas para empezar a levantar los palangres.
Una vez transcurrido este tiempo, levantamos los palangres, pero no venia nada, la carnada
estaba entera, ningún pescado picoteó, el patrón nos comentó que era muy raro que por
aquí no hubiese ningún pescado, ya que veo en la sonda buenas rocas.
Ya terminando de quitar se rompió un manguito de la
maquinilla y empezó a perder aceite a chorro, terminamos de quitar los palangres a mano.
Rápidamente noté unos tirones que daban miedo, se lo comenté al patrón y me dijo:
¡será un zapato o una bota!.
Al poco tiempo vino un pargo que haría unos 6 kilos, fue el único pescado que sacamos.
Cuando terminamos, el patrón se encerró dentro el puente y pusimos rumbo a algún otro
fuerte.
Ya eran las 19:00 horas y habíamos terminado de preparar la cena, conejo con cebolla,
¡que olor desprendía más rico!.
Al rato
avisamos al patrón que ya estaba la cena, paró el barco, se vino a la cocina, y nos
dijo:
He estado mirando las cartas náuticas y por aquí cerca no hay
ningún fuerte, mi idea es ir a la parte norte de Ibiza que está a 67 millas y probaremos
sobre los 50 y 60 metros a ver si hay pargos.
Muy bien le dijimos, nos comimos el conejo con cebolla y nos fuimos todos a dormir,
excepto el patrón que entró al puente y puso rumbo a Ibiza.
Llegamos pronto, sobre las 4 de la mañana.
Toni, el patrón, me llamó diciendo:
Vicente, levántate y mira que no pase ningún barco cerca ni que el
barco se valla con la corriente encima de las rocas, que yo me iré a dormir 2 horitas.
Sobre las seis llámame.
Paró el motor y se puso a dormir.
Muy bien, le dije yo. Me preparé un café y me puse a mirar la costa de Ibiza.
Yo nunca había estado en ibiza, aún me acuerdo de esa noche fría y esa luna enorme que
brillaba encima de mi.
A las
seis de la mañana llamé al patrón y le preparé un café bien cargado y a los pocos
minutos empezamos a tirar los palangres cerca de la costa.
Ese día cogimos unos 20 kilos de pargos, no fue mal pero no era lo que veníamos buscado
Ya un poco desanimados pusimos rumbo a otro fuerte que había visto Toni en la carta
náutica, diciéndonos:
¡Muchachos como este otro sitio no vaya bien nos iremos hacia casa!
Sobre las 7 de la noche llegamos a ese fuerte, Toni
estuvo tres horas estudiando el fondo y profundidades con la sonda.
Al día siguiente nos levantamos más temprano que otros días, preparamos la carnada y
con gran optimismo empezamos a encarnar y tirar los palangres sobre ese fuerte que había
encontrado Toni.
Cuando terminamos de tirar los palangres nos fuimos hacia la boya que habíamos tirado al
principio y después de merendar nos pusimos a levantar los palangres.
Cual fue nuestra sorpresa que vino un pargo de unos 6 kilos en el primer anzuelo y en el
segundo una gran raya. Impresionante a cada anzuelo venía un pescado, a los pocos
anzuelos mas vino un precioso bejel, esta especie es una de las mas bellas y
espectaculares de estas aguas, era tan hermoso con sus aletas desplegadas y sus colores
tan vivos y nos preguntamos por qué en unos fondos en teoría tan oscuros tienen su
hábitat unas criaturas tan vistosas.
Tuvimos un gran día de pesca, cogimos unos 400 kilos de pargos, unos 250 kilos de rayas y
algún cabracho que superaba el kilo.
Terminamos de levar todo el palangre sobre las 8 de la tarde y el patrón con una sonrisa
de oreja a oreja nos dijo:
¿Chicos ponemos rumbo a casa?
Siiiiiiii. venga vamos a vender todo este pescado.
Y con una alegría
impresionante pusimos rumbo al puerto de Palma.
Mi compañero y yo estuvimos sacando las tripas y cortando las colas a las rayas unas 5
horas y luego una hora más para colocar los pargos en las cajas.
Llegamos al puerto de Palma sobre las 3 de la madrugada, cogimos un carro que había por
allí para trasladar el pescado del barco a la lonja, no recuerdo muy bien los viajes que
hicimos pero fueron muchos.
Estuvimos trabajando 2 meses en el mismo lugar, hasta que dejamos de sacar buenas
capturas.
Yo nunca había ganado tanto dinero y hasta me pude
comprar un coche nuevo, todo esto casi parecía un sueño, que a los 2 meses se terminó.
Lo dejamos reposar 1 año y cuando volvimos cogimos bastante pescado, pero la cosa no duro
mucho, trabajamos unas 3 semanas, hasta que vimos que ya no valía la pena venir tan
lejos.
Al poco tiempo el patrón se jubiló y vendió el barco, yo ya no he vuelto a ir a ese
fuerte ni sé si alguien ha ido, pero lo que si sé, es que casi hace 10 años que ha
reposado todo eso y si un día consigo ir otra vez, tendréis muchas fotos para que las
podáis ver.
Vicente es uno más de los chalaos de Todopesca.com y para hacer honor
a su chaladura, ha decidido por su cuenta y riesgo, sortear un escáner
entre todos
aquellos que decidáis hacerle llegar vuestra opinión sobre este artículo.
Todos los e-mails que reciba antes del día 30 de junio de 2002, entrarán en el sorteo.