Artículos y experiencias de pesca

   

MI PRIMERA URTA. Cádiz.

  

Por Carolina Vargas

    

Hola amigos:
Me llamo Carolina, tengo 11 años, soy de Cádiz y un fanática de la pesca.
Me gustaría haceros saber como me introduje en este fascinante mundo de la pesca (gracias a mi padre, Jesús, y a una urta simpática).
Ahora tengo 11 años, pero cuando ocurrió ese maravilloso momento de lucha con la urta, tenía 10.
Fue en el verano del 2001, concretamente el día 21 de julio.

 

Nosotros vivimos en el paseo Marítimo, a pié de la playa (Playa de la Victoria ), para mí la más bonita, limpia y grande de España, de fina arena blanca y muy ancha en las subidas y bajadas de mareas, con al menos unos 8 km. de longitud desde la playa de Santa María del Mar hasta la Playa de Torregorda.
De siempre, paseo con mis padres por la playa y en algunas zonas aisladas existen un conjunto de rocas, que al subir las mareas, éstas son tapadas por el agua, por lo que hay una diversidad de fauna, cangrejos, camarones, ermitaños, erizos y en alguna que otra ocasión hemos cogido una sepia de buen tamaño "olvidada por la marea".

Un buen día, llegó mi padre a casa con bolsas, paquetes y tres cañas de pescar, me dije: "que se traerá entre manos",hi.... y nos regaló a mi madre y a mí un juego completo de pesca con carretes y de todo material que nunca yo había visto, pero que ahora me son muy familiares, por supuesto mi padre se quedó con una caña, muy grande (ahora sé lo que es el surfcasting, modalidad preferida de mi padre y mía ).

Las otras dos cañas (la de mi madre y la mía) son de dos tramos y de 2,50 y 2,20 metros.
Bien, pues un día (21-07-2001), dijo mi padre: " Esta tarde estamos invitados a pescar en barco.....", fue fantástico pues sería mi primera vez y me montaría en un barco.
Ese día, mi padre había comprado varias bandejas de surtidos ibéricos, una empanada gallega, refrescos, cervezas y un sinfín de cosas, que yo ya dudaba que fuésemos de pesca, creyendo que iríamos a celebrar algún cumpleaños... hi.....
Bueno, la cosa es que todos nos fuimos a la playa cargados con todo el material de pesca (cañas pequeñas) y la suculenta comida.

Una vez en la playa, llegaron a la orilla Paco y Sergio, amigos de mi padre, en una lancha zodiac muy grande, con timón.
La verdad es que no era el barco que me había ilusionado, pero..... la zodiac era muy grande y espaciosa.
Nos recogieron y subimos los bártulos a la embarcación, amén de colocarnos los chalecos salvavidas, una vez a bordo.

Decir también que cuando mi padre nos regaló los artilugios de pesca, nos sacamos toda la familia los carnets de pesca desde costa y desde embarcación, para cumplir con la ley.

 

Bueno, nos fuimos mar adentro a unos 400 metros y pararon el motor, como cebos, había chipirones, cangrejitos, gambas y gusanas. Lanzamos las cañas y subíamos buenas piezas, brecas, pequeñas doradas, mojarras........ pero lo interesante llegó casi a la hora de marcharnos, al atardecer.
   
 

Mi padre me puso en el anzuelo un cangrejito verde, atado con una gomilla, y lancé al lado de la barca, no noté picada alguna, la verdad, pero de vez en cuando me gustaba recoger el carrete......en una de esas recogidas, noté como si se enganchará en una roca ( al parecer pescábamos sobre un fondo rocoso-arenoso), pues eso.....sentí como si se enganchara sobre una roca......no podía subir más hilo......le dije a mi padre:..." Papá...he enganchado..." cuando no terminé la frase la punta de la caña se dobló sola hacia abajo con una fuerza voraz..........casi tocando el agua del mar.

La verdad es que no sabia si era miedo, susto o emoción de haber picado algo grande.....de pronto se abalanzaron sobre mi caña mi padre y Sergio y me ayudaron a recoger, hubo una lucha de tirar y aflojar de cerca de unos diez minutos, pero gracias a ellos se pudo sacar la pieza, pues en realidad yo no podía......sólo aguantaba la caña, y ellos hacían lo demás......cuando ya estaba la pieza en la superficie, se veía ese color del pescado que nunca olvidaré y dijo Paco: " Que pedazo de Urta".......y preparado él, con la ayuda de la red para sacar piezas, la subió a bordo, y mientras todos atónitos veíamos los coletazos del animal, no salíamos del asombro, y todos me felicitaban por la magnifica pieza........

Recogimos, pues anochecía y nos acercamos a la orilla para repartir los dos cubos de pescado que habíamos cogido y dejarnos en la playa y ellos marcharse con la zodiac.
La verdad es que causó expectación cuando llegamos a la playa y los pocos curiosos bañistas que quedaban a esa hora, se acercaron para admirar los pescados. Ni que decir tiene, que la urta, me la llevé yo y de los dos cubos de pescados hicieron una repatición justa a tres (Paco, Sergio y mi padre.....pues yo con la urta....ya tenía bastante...hi.hi.hi ).
Antes de subir a casa, entramos en un almacén de alimentación y pesamos la pieza ... 3,750 gramos....!!! qué pasada!!!!.....y recuerdo que todos me felicitaban. Al subir a casa, mi madre no cabía en el asombro..... Al día siguiente, esa urta al horno, acompañada de otros pescados , hicieron las delicias de la mesa.

Por supuesto, ahora mi padre se va a sacar el titulín de patrón y se quiere comprar una embarcación de 6 metros....... pero hasta verano.... sólo me queda el practicar con las cañas grandes el surfcasting desde la playa, en el que de vez en cuando entra algún sargo o lubina y otras nos subimos con las manos vacías.

Con esta experiencia, os he querido hacer pasar un rato agradable y a la vez recordar ese maravilloso momento que me hizo que me gustase la pesca.

Un beso a todos desde Cádiz - Carolina.

 

   

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