Artículos y experiencias de pesca

 

Elección del lugar

     
   

Buscaremos siempre la parte expuesta a mar abierto, pues las olas al batir contra las  rocas arrancan los pequeños organismos, algas y moluscos de los que se alimentan la mayoria de las especies. Por costumbre cuando llegamos a  un punto de pesca primero elegimos el sitio en función de lo cómodos que vallamos a estar y a la accesibilidad para  sacar  nuestras piezas, pero  normalmente esta zona es la más frecuentada por pescadores con el consiguiente recelo por parte de los peces, por lo que es conveniente primero elegir una zona  que   reúna las características para ser un punto caliente y luego mirar de acomodarnos lo mejor posible, posteriormente veremos que el equipo que utilizamos por su simpleza no requiere de mucho espacio, por lo que en cualquier sitio estaremos cómodos.

¿Cómo vamos a saber leer desde la superficie del agua?.
Si entre las piedras percibimos un cambio de color del agua, sabremos que se trata de un agujero que puede tener varios metros de profundidad, esas zonas son las mejores, las piezas más grandes no se mueven por el exterior de la roca, sino que lo hacen por el interior aprovechando los pasillos que existen.
Si apreciamos que en la superficie de la roca hay algas o mejillones.
Para poder apreciar estos detalles es importante antes de planear la salida poder acercarnos un día por la mañana temprano,  que es cuando en teoría el agua  está más calmada, para poder observar mejor las posibles zonas a elegir.

 

Espumas y profundidad, convinación perfecta

Muchas especies se ven atraidas por las algas adheridas a las rocas.

   Bueno ya tenemos más o menos una idea de donde podemos empezar a pescar, pero hay otro factor que condiciona una buena jornada que es el estado del mar. No esperemos realizar una pescata de buenos peces con las aguas tranquilas, sólo conseguiremos piezas pequeñas, con picadas casi imperceptibles, la transparencia de las aguas es nuestro mayor enemigo, las primeras horas de la mañana no son productivas. Esperaremos a media mañana que es cuando el mar empieza a agitarse y a romper contra las rocas, produciendo espuma, este es el momento en que los peces pierden la cautela anterior para ir a comer justo debajo de la espuma, los organismos que se desprenden por el ímpetu de las olas, y que de paso sea dicho, esconde nuestra presencia.

Como resumen de lo anteriormente dicho.

Observar el roquedal con aguas tranquilas.

Pescaremos siempre que esté el mar movido, sobre todo cuando se forme espuma.

Seremos discretos en nuestros movimientos para no delatarnos.

  

Este es el mejor momento para tentar a los peces.