Artículos y experiencias de pesca

   

CONGER DE NOCHE ( pag 1 de 2)

  

Por Carlos Redruello

    

Cuerpo alargado y fuerte, boca grande con la mandíbula superior algo prominente, armada de afilados dientes, piel escurridiza sin escamas, amigo de los festines furtivos, insaciable e impenitente amigo del pescador de caña: este es nuestro compañero de partida.
El congrio habita en el Mediterráneo y Atlántico oriental. Pertenece al Orden de los anguiliformes, junto a morenas y anguilas de agua. Vive en las grietas y fisuras del suelo marino desde zonas someras hasta más del kilómetro de profundidad. Parece ser que sólo desova una vez. Alcanza proporciones que pueden superar los dos metros y hasta 50 o más kilogramos de peso.

 

Un precioso congrio regalado por
una noche de septiembre.
(Foto del autor)

 

Cerca de la costa se evidencian ejemplares de al menos 12-14 kilogramos aunque la media podría rondar los 6 kilogramos.

Antaño sí eran abundantes los ejemplares jóvenes, que nosotros dábamos en llamar "anguilas de congrio". Era frecuente y ciertamente indeseable clavar varias (entorno a los dos kilogramos) siempre de noche, cuando tentábamos los panchos desde los espigones de la playa tercera.

En la actualidad se percibe, también en esta especie, una reducción considerable de capturas.

Perseguido por las artes de pesca desde la línea litoral hasta las simas profundas, debe su prosperidad a una especial adaptación al medio marino.

A los ojos del pescador de caña, puedo atestiguar que esta especie no es - ni lo ha sido- una de las piezas favoritas de los aficionados, espacio donde lubinas, doradas, sargos y dentones, se tornan incomparables. No obstante merece un apartado, un cariñoso retrato de este animal que puede alcanzar tamaños descomunales y se desenvuelve al alcance de nuestros aparejos.
Es un gran merodeador nocturno de áreas rocosas, playas mixtas de arena y piedra y acantilados: aquí, en un entorno seguro y por lo regular cercano a su estancia, persigue alimento incansablemente, siendo este su mayor pecado.

Es una noche tranquila, de esas frecuentes en verano, allá por la segunda quincena del mes de julio. A pesar de que el cielo permanece descubierto, la oscuridad prevalece en una fase de luna nueva.
Hoy, por la mañana, he adquirido sardinas en el mercado. Son de generosa talla y muy frescas. Deposito en ellas la confianza tras un despertar en que, sin proponérmelo, el congrio apareció en mis pensamientos.

A mi entender, se puede considerar como una pesca esporádica, pero al mismo tiempo supone un refugio para el buen aficionado: siempre contamos con esta opción ya que el congrio, por sus hábitos y biotopo, se encuentra en todo momento en la costa.

 

 

Detalle de un congrio de unos 5 kilogramos..
(Foto del autor)

El verbo pescar congrios se conjuga de una manera simple:
En pasado será aprovisionarse de un buen cebo, adecuado a las características y el tamaño de tal especie: la sardina, la caballa, el tentáculo de pulpo, el calamar entero... platos exquisitos para un depredador que tiene entre sus principales virtudes la gula.
Un presente, dotándose de los medios técnicos adecuados.

 

Vista de un desarrollo con
anzuelo triple e hilo de acero.
(Foto del autor)

 

A este respecto, yo utilizo una caña de fibra de vidrio de 4.2 metros de longitud, con una potencia parametrizada en su escala superior en torno a los 300 gramos. El carrete, de bobina fija, resistente y con gran capacidad que permita almacenar al menos 250 metros de sedal madre, conformado en una sección de 0.50 milímetros.

En la pesca del congrio no debemos dejar nada al azar. Con ocasión de una partida de pesca en persecución de lubinas, podemos pensar que con un bajo de línea del 0.45mm. será suficiente, y suponer que si se da la circunstancia de la picada de un congrio nos posibilitará - eso sí, con suerte- llevarlo a tierra.

Esta es la peor idea, según mi experiencia, y lo puedo atestiguar tras la perdida de congrios enormes, empeñado erróneamente en la vacilación.
En definitiva, si nos acercamos a estas zonas donde conocemos la presencia del pez, deberemos presentar nuestro engaño en la forma más eficiente posible.

Para ello es imprescindible armar un terminal seguro y consistente. Empleo el montaje que más adelante dibujo con escaso talento, constituido por un sistema con plomo perdido en sedal fino (para poder desprenderlo en caso de enganche), con bajo deslizante de al menos 60 centímetros en sedal del 0,70, formando el tope una perla, seguida de un emerillón fuerte (25 kilogramos).

De ese emerillón partirá el terminal, constituido por un mínimo de 50 centímetros en hilo de acero de 50 libras. Los extremos se fijan con un pasador de metal que aprieto mediante unas tenazas.

Un anzuelo del número 4/0 al 7/0 o bien un triple estañado del 4/0 servirá a nuestro propósito.
Podremos disponer dos anzuelos en tándem, según procedimiento que se puede ver en el esquema siguiente.

 

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Cebado con pulpo y montaje triple
Pasamos con una aguja.
(Esquema del autor)

Montaje especial para congrio: madre en el 0,45 mm o el 0,50 mm,
terminal en hilo de acero de 50 libras de resistencia y plomo perdido.
(Esquema del autor).

Es imprescindible proceder con firmeza en la fijación del cebo. Si se trata de una sardina, realizaremos una incisión ventral dejando una acanaladura donde situaremos parte el extremo del aparejo, dejando salir la punta del arpón por la cabeza. Aseguraremos el conjunto con hilo elástico.
Un buen tentáculo de pulpo también puede ser irresistible si lo presentamos adecuadamente.
Una posibilidad consiste en acercarse previamente las noches anteriores a la zona y, con meticulosidad y estudio del devenir de corrientes y mareas, cebar con trozos grandes del alimento. Esta norma de precebado, que rige para casi todas las especies, es muy útil con el congrio, dadas sus homogéneas y rutinarias costumbres.

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