LOS PELIGROS DE LA PESCA                Por Mauricio Clemente

Desde Todopesca, queremos ayudar al pescador deportivo a la practica sin riesgos, o con el menor riesgo posible de este nuestro deporte, la pesca. Que duda cabe, que para que ello sea posible, tendremos que adquirir una serie de conocimientos sobre el medio en el que nos desenvolvemos (mar, embalse, río, etc.),  y sobre los animales que capturaremos (peces), y aquellos otros que sin ser objeto de pesca, comparten el medio y pueden suponer una amenaza real.

Peces peligrosos (1)

Numerosos peces presentan un peligro potencial para el pescador deportivo. Es fácil suponer que  si a cualquiera de nosotros nos preguntaran por el pez más peligroso, la mayoría pensaríamos en los grandes depredadores marinos, los tiburones.
Rápidamente vendrían a nuestra memoria las fauces terribles del tiburón blanco, de la tintorera, del tiburón toro o de cualquier otro  que los antiguos documentales y el cine nos han mostrado como feroces asesinos. 
Pero, ¿qué posibilidades tenemos de ser devorados por un tiburón mientras practicamos la pesca?. Muy, pero muy remotas, aún pescando desde embarcación, y si la pesca se practica desde costa prácticamente nulas.

Sin embargo, en el litoral español, otra serie de peces muchos más pequeños y con dientes minúsculos, ocasionan cada año un número importante de accidentes, que si no son tratados a tiempo pueden tener serias consecuencias.
En este primer capitulo trataremos de aproximaros a varias especies de peces que viven en nuestras costas, y  que son factibles de ser pescados con caña, tanto desde embarcación como desde tierra. 

Todos ellos son peces comestibles,  pero presentan un peligroso sistema defensivo con aguijones y espinas venenosas. 

Familia TRAQUÍNIDOS ( venenosos)

Cuatro  especies  de  esta  familia  de  peces habitan el litoral español,  pertenecientes  al  orden  de  los  PECIFORMES.
El Salvariego  (Echiichthys vipera o Trachinus vipera),  Araña (Trachinus  areneus),  Escorpión  o
Araña blanca
(Trachinus draco ) y la Víbora o Araña de cabeza negra (Trachinus radiatus). 
Un pez emparentado con los Traquínidos es la Rata (Uranoscopus scaber),  forma parte de la familia Uranoscópidos; solo presenta espinas venenosas en el opérculo.

CARACTERÍSTICAS

Los traquínidos miden desde los 15 cm. máximo del Salvariego,  hasta los  45 cm de la Araña Blanca.  A mayor longitud y mayor peso más cantidad de veneno llevan en sus glándulas.
 Se entierran en los fondos de arena, dejando visibles los ojos y la aleta dorsal que es venenosa. Pueden ser pisados de forma accidental. Además son venenosos los aguijones de los bordes de los opérculos.
 La primera aleta dorsal contiene las espinas venenosas, de 5 a 7 según la especie. Los aguijones venenosos (2), están colocados sobre el opérculo branquial, 1 en  cada opérculo. Cuidado con estos aguijones que al estar colocados su base  muy delanteros, exactamente sobre el inter-opérculo, y a pesar de ser grandes, quedan disimulados  dentro de la zona opercular y la punta que es la peligrosa, apenas sobresale unos milímetros de esta, exactamente por encima de la base de la aleta pectoral.
La naturaleza a dotado a estos animales con este terrible sistema defensivo, si bien es cierto que no suelen utilizarlo como ataque, si se sienten amenazados no dudan en hacerlo, se han dado casos de ataques a submarinistas lanzándose contra ellos.
Al ser capturados se retuercen con las espinas dorsales levantadas, hinchando el opérculo para ofrecer un mayor radio de acción al aguijón opercular.

HÁBITAT

Estas especies pueblan la mayor parte de  substratos.
Fondos de arena y barro como  la Araña Blanca (5-150m. profundidad), el Miracielo (15-250m.) y el 
Salvariego (1-50m. de profundidad), siendo este último el que mayor número de accidente provoca entre los bañistas al ser pisado, suerte de su pequeño tamaño.  La Araña  (T.areneus) ( 10-150m. de profundidad) y la Víbora (10-200m. de profundidad) aparece en zonas de arena con proximidades de rocas y en praderas de vegetación submarina.
En verano suelen acercarse a aguas más someras.

Observar en la fotografía  como la araña, a pesar de estar fuera del agua mantiene erguidas las espinas dorsales, así mismo el aguijón venenoso del opérculo apenas si es visible.

LA PICADURA Y SUS EFECTOS

En la mayoría de los casos la picadura se produce en alguna extremidad, piernas o brazos. La picadura produce dolor muy intenso (instantáneo),  que va en aumento durante los primeros 60 minutos e irradiado a todo el miembro, persistiendo de 2 a 24 horas, con disestesias, palidez, edema y adormecimiento. También puede acompañarse de nauseas, vómitos, mareos y boca seca. El edema es progresivo, y en media hora puede afectar a toda la extremidad. Puede continuar durante 24 a 48 horas y persistir de 10 a 15 días, con molestias locales que pueden durar meses. Las infecciones secundarias son frecuentes, así como la necrosis y la gangrena, que pueden requerir amputación, sobre todo en pacientes que acuden al hospital pasadas 24-48 horas desde el accidente. 

En ocasiones (no todas las personas reaccionan igual) hay síntomas más graves,  dificultad respiratoria, visión borrosa, convulsiones, coma y muerte por parada cardiorrespiratoria. Por suerte esta sintomatología no suelen ser frecuente, pero puede producirse.
Las picaduras no inmunizan para la siguiente vez, en ocasiones, el cuerpo puede reaccionar con mayor virulencia ante el veneno.

EL VENENO.- Producen un veneno transparente y azulado, mezcla de proteínas (antígenos), muco-polisacáridos, y encimas (fosfatasas, lipasas y proteasas) que producen necrosis. Aunque los casos de muerte son raros, se han descrito algunos  en España.
La mayoría de las picadas se producen a bañistas al pisarlos y a pescadores deportivos o profesionales, así como a submarinistas. Las toxinas permanecen activas durante varias horas aún  con el pez muerto, ¡cuidado al manipularlo!.
NEUTRALIZACIÓN DEL VENENO.-
Las toxinas del veneno son termolábiles, se descomponen por la acción del calor. Con temperatura superior a 45º centígrados se neutralizan los principios activos del veneno.

PRIMEROS AUXILIOS.- Como recomiendan los manuales de primeros auxilios, desde el momento que se produce la picadura, se debe de tener presente una serie de actuaciones que nos facilitaran la más pronta recuperación.
- No actuar bajo el pánico ya que es mal consejero.
- Tratar de identificar al pez, si esto no es posible y ante la sospecha de que fuera venenoso, se debe de actuar como si lo fuera. 
- Lavar la herida y retirar las puntas que hubieran quedado dentro de la piel, (suele ser frecuente que se rompan).

- Suministrar calor a la herida, sumergir el miembro en agua caliente lo máximo que se pueda resistir sin ocasionar quemaduras (por encima de 45º C). 
- Si es en el  tronco o la cara con compresas de agua caliente. 
- En algunos tratados de primeros auxilios aconsejan a falta de agua caliente, acercar la punta de un cigarrillo encendido, lo más cerca posible de la herida sin llegar a tocarla, para suministrar calor durante el trayecto al hospital. 
- El calor se debe de proporcionar durante todo el tiempo necesario hasta  que intervengan los  servicios médicos.
- Avisar por teléfono al hospital más cercano para que nada más llegar puedan actuar. 
- Llamar a una ambulancia si no disponemos de vehículo propio o consideramos que será más rápido.
- Si estamos  embarcados, avisar al servicio de salvamento marítimo e informarles. (Los centros coordinadores de Salvamento Marítimo, funcionan las 24 horas del día y se entra en contacto a través de las frecuencias de socorro, 2.182 Khz y canal 16 de VHF. En llamada selectiva digital en 2.187,5 Khz y canal 70 VHF. Si no disponemos de radio, por teléfono al 900 202 202.

¿ME LO LLEVO, O LO TIRO?

Esta pregunta es la que muchos nos formularemos, nuestro consejo:
-Si no eres un experto en estos peces, no vale la pena el riesgo, corta el bajo sin necesidad de desanzuelarlo y tíralo al agua.  
-Si decides a pesar de todo llevártelo ( no lo desanzueles, corta el bajo), déjalo en un cubo aparte hasta que muera. Una vez muerto, (cuidado que el veneno sigue activo) sujétalo con un trapo grueso o mejor con unas pinzas grandes (tipo barbacoa, tenazas, etc). Si eres diestro lo sujetas con la mano izquierda y con la derecha las tijeras. Coloca el pez con la boca hacia tu mano izquierda, cortas primero el aguijón del opérculo, seguidamente  y sin cambiar el pez de posición las espinas de la primera aleta dorsal, a continuación lo giras hacia a ti, de forma que te quede el dorso del pez hacia tu pecho, y cortas el aguijón del otro opérculo. De esta manera siempre trabajaras sobre el lado que está libre de puntas venenosas.  Si eres zurdo debes  de hacer el proceso a la inversa. ¡Cuidado con las puntas cortadas!.
Un saludo, buena y segura pesca.

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