Artículos y experiencias de pesca
 
Un día con mi amigo Angel
Por El Figu
 
Ángel y yo nunca habíamos ido juntos a pescar, pero decidimos ir un domingo por la mañana a echar unos lances a Guadalajara.
El pescaría a cucharilla y yo a cola de rata, el llevaba un tiempo sin pescar y por lo tanto había perdido un poco el filing que se necesita para posicionar la cucharilla en su sitio y recogerla con garbo y alegría.
Temprano decidimos empezar en el río Tajo, en un sitio cerca del embalse de Entrepeñas, yo con la cola de rata y Ángel con su cucharilla, pues bien después de tres horas, nada de nada, lo único que a mi me siguieron un par de lapiceros la mosca pero nada más.
Dado que aquí no entraban bien los lucios, nos fuimos a otro sitio en el mismo río, pero mucho más abajo.
Nos bajamos de la furgoneta y le noté en los ojos algo especial, Ángel tenia los ojos con chispa como si algo fuese a ocurrir.
Nos pusimos a pescar y Ángel no tardó en decirme "¡Figu, joder que pedazo de lucio acaba de girarse en mis pies cuando iba a sacar la cucharilla!" esto era síntoma de que nos íbamos a divertir.
A mi lanzando la mosca me siguió a un metro de ella un misil que le calcule a ojo 4 o 5 kilitos pero nada no la cogió, al rato una lucioperca grande me siguió la mosca también sin ningún síntoma de atacarla.
Ángel clavo algo que no supimos que era, lo tuvo unos segundos, pero se soltó, por la forma de mover el puntal yo diría que era una lucioperca.
Al rato Ángel vió a sus pies un bas, que se quedó pasmado, según él era enorme, más de 2 kilos tenía seguro.
Aunque no llevábamos ninguna captura, la mañana era de lo más movida, que al final es lo que importa y no que acabes a las 11 de la mañana pensando en que mañana lunes tienes que trabajar, esto seria síntoma de aburrimiento y de no ver ni un lucio. Lo dicho seguimos echando los señuelos. A Ángel le siguió un lucio pero no lo clavó, así fueron pasando los minutos, sin ninguna captura pero.....
Ya sobre la una de la tarde le comenté que teníamos que recoger para irnos de vuelta a Madrid. 

Mientras yo me quitaba el vadeador y toda la parafernalia que llevo puesta.
 (Tardo lo mismo en quitármelo todo que los astronautas en despelotarse).

Ángel me grito y me dijo...

"Ya tengo uno, ya tengo uno" era un lapicero pero bueno hacia ilusión, sobre todo a mi amigo, después de sacarle una foto.
Ángel siguió lanzando y zas, una lucioperca de un par de kilos "Figu, Figu, joder, joder, otro, otro".
Había que verle la cara, todo felicidad. Yo no había cogido nada pero me daba igual, solo con verle la cara a Ángel me valía, sabia que se iba satisfecho y contento, yo también me iba contento.
Muchas veces hay que disfrutar viendo como capturan peces los demás y no solo uno mismo. En los días que corren no es muy común que una persona se alegre por la captura de otra, sin embargo yo tengo la suerte de ser así.
Lo dicho una buena mañana de pesca en compañía de mi amigo Angelillo.
Espero que no sea la ultima.
A, deciros que el lapicero fue devuelto a su medio pero la lucioperca no pudimos hacer nada por ella , se metió la cucharilla hasta dentro y no pudimos soltarla, encima estaba con huevas dentro, una lastima la verdad.
Un saludo a todos y espero que os haya gustado el relato.
Hasta otra, Figu

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