Artículos y experiencias de pesca
 
Los siluros del río Ebro
Por Alberto Millán
 

Aunque se han oído infinidad de comentarios de como y cuando de la introducción del siluro en el Ebro, y todo parece apuntar a un conocido ictiólogo alemán, la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta la verdad de su introducción en España, aunque parece claro que la persona o personas que fuesen, sabían lo que hacían y donde lo introducían y que las condiciones del Ebro, su hábitat, fauna piscícola, composición de las aguas, etc... eran idóneas para el desarrollo y adaptación de la especie.
Lo cierto es que 30 años después de su ilegal introducción la colonización del siluro es ya un hecho que no tiene marcha atrás y hoy en día el río Ebro y los embalses de Ribarroja y Mequinenza son conocidos internacionalmente gracias a este pez y es sin ninguna duda el destino nº 1 de los pescadores apasionados de esta especie, por la cantidad, calidad y relación medida-peso que se dan en estos dos embalses.
Aunque sé que más de uno no le agrade su presencia en nuestras aguas, lo cierto es que ahora 30 años después de su introducción y una vez aclimatado es una especie reconocida, con su reglamentación, cupo, horario de pesca,
etc... que viene a ocupar un hueco muy importante para los pescadores que les gustan les emociones fuertes y la pesca extrema.

El río Ebro genera vida por todos lados, la cadena alimenticia desde su comienzo es muy abundante, basta con observar las orillas o meter una sacadera a las hierbas inundadas por el agua, para comprobar la inmensidad de invertebrados que pueblan sus aguas que sirven de alimento a los numerosísimos alburnos, que a la vez son el sustento de carpas, luciopercas y siluros. El alimento que el siluro encuentra en estas aguas es variadísimo y abundante, de ahí el tamaño que han alcanzado en nuestras aguas en tan corto espacio de tiempo.

Hay ríos Europeos como el Po en Italia, o el Saône y el Rhone en Francia en los que esta especie está presente desde hace muchos años y no alcanzan ni de lejos la población y los escandalosos tamaños que se dan en el Ebro.

Si hay algo que he aprendido en estos años que llevo como pescador deportivo, es que el pez más grande no tiene porque ser el más viejo, sino el que encuentra alimento más fácilmente y se alimenta más a menudo y estas circunstancias favorables se dan en el Ebro.

A parte de la abundante alimentación, la amplitud y variedad de tipos de vegetación de orilla, de fondo, etc.. hacen que en los embalses de Mequinenza y Ribarroja tengan cabida una gran variedad de especies y que todas alcancen tamaños importantes, creo que nadie duda de los tamaños de los siluros, las luciopercas, los basses o carpas de estos dos embalses. En ellos puedes encontrarte zonas rocosas y de aguas limpias, playas con el fondo de barro y de aguas turbias, cortados, etc... si a un pescador que no conozca esta zona se le llevara a ver la parte de la presa del embalse de Mequinenza y más tarde se le llevará a la inmensa zona entre las poblaciones de Escatrón y Chiprana,

nunca se podría imaginar que se trata del mismo embalse, distinto color de agua, distinto tipo de fondo, distinta anchura e incluso distinta vegetación de orilla, y todo dentro del mismo entorno, por eso es por lo que tienen cabida tantas y tan diferentes especies.

Siempre que se nombra la palabra Mequinenza se asocia con esta población, osea con el embalse de Ribarroja y no cabe duda que los mayores siluros españoles han salido de esa zona, concretamente de la récula Cinca-Segre y aunque bastante masificado de pescadores y con mucha presión de pesca, sigue siendo un excelente lugar para quien busca un siluro récord, uno de esos colosos por encima de los 2,30m.

Pero en España la pesca del siluro no sólo es Mequinenza (población), hay concretamente dos extensísimas zonas donde la población de siluros es realmente espectacular, lugares que por su inaccesibilidad, su falta de rampas, de urbanizaciones y caminos están prácticamente vírgenes en cuanto a la pesca. Cuando hablamos de la zona entre Chiprana y Escatrón en la recula del embalse de Mequinenza, estamos hablando de 20 km. de río-embalse, que rebosan vegetación y naturaleza por todos los lados, un tramo de aguas turbias y fondo de barro ideal para el
siluro, que cuenta con abundante comida, alburnos, carpas, lucioperca, etc... donde el siluro campa a sus anchas, pues la presión de pesca es mínima debido a su falta de accesos.
Para el pescador de siluros al lanzado podríamos decir que es un auténtico paraíso, hay épocas determinadas que no es extraño tener 8-10 picadas en un sólo día al lanzado, o ver siluros acechando las carpas en un palmo de agua,
o atacando en superficie a plena luz del día, etc..
La otra zona de la que quería hablar es el río Ebro aguas arriba del azud de Escatrón hasta aproximadamente Sástago, son 10 km de río que cuentan con varios saltos de agua o azuds, donde la pesca a cebo no está permitida, pero si con artificial. Si en la zona anterior los accesos eran mínimos, en esta otra casi se podría decir que son nulos, sólo un par de puestos contados para echar al agua pequeñas embarcaciones neumáticas que no necesitan rampa para tirarlas al agua.

Sus orillas están salvajes de vegetación y el peso medio de los siluros que se pescan al lanzado se sitúa en torno a los 20 kg, si bien las picadas suelen ser abundantes, aunque está demostrado que en esta zona hay "tarugos" realmente importantes, personalmente el más grande que he sacado en este tramo, se fue hasta los 2,07 m. y en torno a los 60 kg.En definitiva esos dos tramos son la otra cara de la pesca del siluro en España, tan desconocidos para la mayoría, como fascinantes par quién los conoce y los ha pescado en infinidad de ocasiones.
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