Las angulas que pescan en la oscuridad (2)

 

Se acerca un fin de semana especial: luna nueva de enero, periodo que he constatado temporada tras temporada como el mejor momento para acercarse a una buena puesta. He hablado con mi amigo “José Groeiro”, tras conseguir el suficiente cebo para acercarnos al puerto de Luarca.
Estas localizaciones son adecuadas y normalmente suelo frecuentar varias localidades para probar suerte. Las rías que presentan bocanas de entrada definidas y con instalaciones enclavadas en el margen, responden a los requisitos que siempre imaginamos. También en las desembocaduras de ríos denominados anguleros,

tendremos la oportunidad de tentar robalizas, normalmente de moderado porte.
Hay que prepararse bien, en especial el abrigo, ya que deberemos afrontar las temperaturas bajas de la estación, generadoras de heladas que en esas zonas de ríos y rías suelen manifestarse con intensidad. La noche ha caído hace tiempo y la marea comienza a dejarse notar al cubrir los primeros montantes arenosos que a modo de barrera han ido sido creados durante decenios. A veces empleo cañas largas y en otras ocasiones más cortas, pero en estos lugares, como muelles y puertos, corrientemente vamos a lanzar desde un lugar vertical y no es previsible la presencia de bajío alguno.

Un carrete de sobrias dimensiones con 150 metros de monofilamento del 0,26mm o del 0,30mm de sección. Una caña (ligera, de carbono y especialmente aptas, las boloñesas) muy flexible, y unos seis metros, se corresponde con mi sistema (en cuanto a materiales) preferido. (Foto del autor).

 

Algunos modelos adecuados.

 

El carrete apropiado incluye un pequeño porte, pero debe ser sólido y con el freno detrás, a ser posible. Lo llenaremos con monofilamento de un diámetro de 0.26 mm al 0.30mm. Los terminales y bajos de línea los resumiría en tres posibilidades de preparación sencilla, tal y como en los dibujos expuestos al final trato de esquematizar.

  

Puede entonces ser suficiente una caña de unos 4 a 7 metros con una potencia 10-30 gramos e incluso más, siendo adecuada la más ligera en cuanto al peso se refiere. Estos bajos de línea conviene que sean largos. En cuanto a la calidad, recomiendo adquirir los mejores. En la actualidad dispongo de monofilamento en fluorocarbono con diámetros que van desde el 0,16,mm al 0,24 mm de sección. Con las truchas nos decantaremos por las secciones menores. Si prevemos la presencia de grandes lubinas no bajaremos del 0,20 mm. Precisaremos un flotador bien visible. Siempre me decanto por los buldos típicos, que pinto sumergiéndolos en un bote de pintura de esmalte blanca. Secan en unas 24 horas. Pero podremos de igual modo usar un spray. Cualquier tipo de elemento que flote podrá servirnos: una pelota pequeña del tamaño de una bola de golf que podemos comprar en establecimientos deportivos; un buldó plástico con forma de pera que encontraremos en nuestro detallista de pesca, etc. El sedal madre y el de la brazolada siempre los anudaremos a un mosquetón ligero (mejor de tipo “rolling” del nº 18 o parecido). Cada prendido del mosquetón irá engarzado en los agujeros que presentan los buldos comunes.  

Buldos de varios tamaños y formas, recién pintados. (Foto del autor).  

Realmente importante se muestra la elección del anzuelo. Temporada tras temporada, surgen nuevos modelos, elaborados a partir de los materiales más innovadores. Hoy alterno los anzuelos curvos finos de carbono y afilado moderno en numeraciones del 6 al 10.

  
http://www.todopesca.com

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