tendremos
la oportunidad de tentar robalizas, normalmente de moderado
porte.
Hay que prepararse bien, en especial el abrigo, ya que deberemos
afrontar las temperaturas bajas de la estación, generadoras de
heladas que en esas zonas de ríos y rías suelen manifestarse
con intensidad. La noche ha caído hace tiempo y la marea
comienza a dejarse notar al cubrir los primeros montantes
arenosos que a modo de barrera han ido sido creados durante
decenios. A veces empleo cañas largas y en otras ocasiones más
cortas, pero en estos lugares, como muelles y puertos,
corrientemente vamos a lanzar desde un lugar vertical y no es
previsible la presencia de bajío alguno. |
Un
carrete de sobrias dimensiones con 150 metros de
monofilamento del 0,26mm o del 0,30mm de sección. Una
caña (ligera, de carbono y especialmente aptas, las
boloñesas) muy flexible, y unos seis metros, se
corresponde con mi sistema (en cuanto a materiales)
preferido. (Foto del autor). |
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