Las angulas que pescan en la oscuridad (3)

   

Son muy ligeros con lo que dañan menos la estructura del cebo. Con un peso contenido, se oponen en bajo grado al movimiento necesario de la angula.
 Son anzuelos de tímidas proporciones, necesarios sin duda a las características de este arte. Basa recordar que para el sargo – a modo de ejemplo comparativo- solemos seleccionar modelos en torno a los números 1 al 4.
 Si disponemos de angulas pequeñas o pretendemos engañar una trucha quizá convenga un número 8 o incluso 10 (recordemos que las numeraciones varían según las imprevisibles reglas de estandarización de las empresas, pero podemos hacernos una idea). 
En todo caso, cuanto más alta es la numeración, menor es 

el tamaño del arpón.
La angula debe engarzarse por la cola y en este proceso  encontraremos el primer truco. 
Muchos pescadores con los que hablo me comentan acerca de las dificultades de prender el cebo en un anzuelo fino del número 8 o del número 10.

Monofilamento, anzuelos, topes de línea, buldos, plomos, emerillónes y perlas surtidas.(Foto del autor).

  

Un buldó grande, para cuando tengamos que lanzar algo lejos. Vemos la angula clavada en un anzuelo fino del nº 6. Valen números más pequeños.(Foto del autor). 

Es bien fácil y con un poco de práctica se puede hacer sin iluminación alguna.   En un envase con agua salada tenemos las angulas y en otro dispondremos de arena fina seca. Cuando necesitemos cambiar el cebo, cogeremos una angula ayudados por una pequeña red de acuario y la rebozaremos en la arena.  
Se coge posteriormente entre los dedos índice y pulgar de la mano izquierda (derecha para zurdos). Se lleva haciéndola resbalar hasta que sólo sobresalga el tercio posterior. El anzuelo se clava sujeto por los dedos índice y pulgar de la mano derecha y se aplica fuertemente a un

centímetro más o menos del final de la cola, procurando hacer el menor daño posible a la columna del animal.
  

 
 Detalle de la fijación. La angula resistirá un buen espacio de tiempo. (Foto del autor).
 

Veremos que una vez suelto el aparejo, comienza un movimiento ondulatorio que es el regalo preparado para nuestras presas que, golosas, no pueden resistirlo.

Otro detalle a tener en cuenta consiste en nunca dejar de mirar el cebo y, ante cualquier anomalía, renovarlo inmediatamente: el secreto del éxito en esta modalidad hay que buscarlo en la presentación de la angula.

En aquellas noches castigadas por una fuerte helada, trataremos de mantener siempre la angula en el agua, ya que el contacto con el gélido aire la perjudica gravemente.


En el caso que detectemos actividad en la superficie, cosa evidente si percibimos ondulaciones e incluso saltos de los peces fuera del agua, optaremos por un aparejo superficial.

Si por el contrario sospechamos que los peces se ceban en el fondo, será el momento de estudiar la viabilidad de un montaje profundo con uno, dos o tres anzuelos.

Un “Reo” cayó engañado con angula en el puerto de Luarca, Asturias (Foto gentileza de D. José “Pin” Groeiro). La pesca de truchas mariscas es común en estas localizaciones.

 
http://www.todopesca.com

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