La pesca del palometón en escollera o playa

(4) RELATO DE UN DIA DE PESCA

Nos disponemos a salir de casa, son las 4 de la mañana de un día 6 de septiembre. El viento, brisa suave de levante, el mar ondulado pero sin romper las olas, el punto de encuentro fijado la escollera de el Perelló (Valencia). Tenemos buen punto de pesca y con abundante salida de agua dulce al mar ya que estamos en época de desecación de campos de arroz, tenemos asegurada la abundancia de bancos de lisas en el mar. Empiezan a llegar los compañeros de pesca, hay que coger sitio en la escollera ya que no es muy grande y se llena de cañas rápidamente, una vez escogido el sitio hay que coger el cebo que vamos a utilizar, en este caso lisas, para ello utilizamos el rall (red circular de mano), algunos compañeros son verdaderos expertos en este arte de pesca. Nos desplazamos unos cuantos kilómetros a una playa que suele haber bastantes lisas, en el primer lance de la red ya tenemos suficientes para pescar, tenemos que ponerlas en cubos grandes con oxigenadores para el traslado hasta la escollera, una vez en la escollera las ponemos en unas redes porta-peces y las depositamos en el agua para que se mantengan hasta la hora de ser lanzadas al mar.
Son las 6 de la mañana hay que empezar a lanzar, el

Roberto con su palometón de 12 kilos.

Pepe con su palometón record de 39,5 kg.

lance tiene que ser cuanto mas recto mejor ya que en esta ocasión seremos unas 30 cañas y las líneas tienen que estar paralelas unas a otras, de lo contrario cuando se lance el cebo vivo se liaran unas con otras, ya que el cebo en esta ocasión va a ir corrido a través de la línea principal de la caña. Una vez lanzado el plomo este queda anclado en la arena del fondo, debido a las 4 varillas que lleva, se comprueba que el plomo esta bien anclado. Se coge el aparejo para pinchar el cebo, se pincha una potera del labio superior del pez y la otra del lomo, el pinchazo tiene que ser sutil (a ser posible solo de la piel), ya que contra menos daño le hagamos más lo mantendremos vivo. Una vez pinchado el cebo y la caña lanzada, procedemos a enganchar el gira-vueltas del aparejo a la línea principal, dejando caer suavemente el cebo al agua, tensaremos la línea y así conseguiremos tener un cebo corrido a través de toda la línea principal hasta el plomo. Hay que abrir el freno del carrete, dejarlo muy suave ya que de lo contrario nos rompería la línea o incluso se llevaría la caña, como me paso en una ocasión. Efectuado todo el ritual del cebado y del lanzado, hay que esperar la picada,  es tiempo de tomar algún café si nuestro amigo Eusebio abre el restaurante, ya que estamos a escasos cincuenta metros de las cañas y además hay que ir preparando el almuerzo que es lo mejor de la pesca.

Son las 9, se produce el primer conato de ataque sobre un banco de lisas a unos cuantos metros de los cebos, el revuelo del banco de peces es impresionante así como el estallido del agua, hemos podido ver perfectamente al palometón a unos cuantos metros de la escollera, era un buen ejemplar, a los pocos minutos una de las cañas esta marcando una picada, no hemos visto nada sobre el agua pero empieza a soltar hilo el carrete a mucha velocidad, rápidamente sale disparado mi compañero a coger la caña (cuando se produce la picada es mejor no coger la caña hasta que el carrete no empiece a soltar hilo, síntoma de que el aparejo a chocado contra el plomo clavando al pez y arrancando el plomo del fondo, esta técnica muy particular es muy efectiva, ya que de lo contrario el más mínimo tirón sobre la línea de la caña podría hacer que el palometón escupiera el cebo, ya que es un pez muy precavido y con muy buena vista).
Le pregunto a mi compañero que tal le va con la lucha ya que en los primeros instantes a sacado muchos metros de hilo del carrete, me dice que bien, que ya tiene la situación dominada y hay que prepararse para el gancheado de la pieza, en efecto se trata de un palometón de aproximadamente unos 12 kilos, no es muy grande, hay que bajar de la escollera a pie de agua para ganchearlo en el momento que nos lo acerque a la orilla, situación que se produce en unos instantes, bueno ya tengo uno dice mi compañero, y empieza otra vez la larga espera, ya que esta pesca es lo que tiene, invertir muchas horas para pocas picadas. 
Son las 10, una de las cañas recibe un fuerte tirón y a continuación otro, al momento empieza a sonar el carrete,
cogemos la caña y tensamos un poco la línea y empezamos

Jose (Madriles), con esta maravilla
Yo (Paco), con un palometón de13 kg.

a trabajarlo ya es el segundo de mi compañero, al momento  vemos salir uno de los cebos disparado hacia la escollera, nadando a flor de agua, detrás hay un palometón enorme. Se produce un ataque en la superficie del agua, estallidos de agua por aquí y por allá hasta que el depredador engulle el cebo, lo hemos visto perfectamente, la caña marca la picada, esta totalmente doblada (quizás el freno esta demasiado duro) hasta que se produce el impacto del aparejo sobre el plomo. El carrete empieza a soltar hilo y no para, cojo la caña y intento poner más freno,  imposible se me lleva detrás, intento controlar sus tirones poniendo y quitando freno, tampoco da resultado, los metros de hilo desaparecen rápidamente del carrete, son mas de 300 los que ha sacado, se desvía hacia la playa, no hay que perder de vista al otro compañero que tiene otro clavado y pasara por arriba de su línea. En efecto se produce el cruce pero a muchos metros de distancia, no hay problema pero sigue sacando hilo, solo me quedan unos 100 metros en el carrete de 500. 
Empieza a calmarse la situación un poco, pero aun no he podido recuperar mucho hilo, hace un giro y ahora busca el fondo, me hace recorrer la escollera saltando por arriba todas las cañas lanzadas hacia la punta, esto es peligroso ya que hay trafico de barcas de entrada  y salida al club náutico y son muchos metros de

hilo los que ha sacado, hay que intentar recuperar todo el hilo que se pueda. Llevo 15 minutos y me duelen los brazos, al fin empiezo ha recuperar hilo, se debe  tratar de un buen ejemplar, se agolpan todos los compañeros en la punta de la escollera, ya hay dos preparados para el momento final de la gancheada. En los últimos metros hay resistencia, vuelve a sacar hilo pero esto ya es el final, podemos ver perfectamente como va completamente tragado o sea que engullo el cebo hasta el final, lo voy acercando muy despacio a mis compañeros hasta que se produce la gancheada y lo sacan del agua (la gancheada tiene que ser precisa y siempre de abajo hacia arriba nunca al revés),
 es un ejemplar enorme de más de 30 kilos.
Tras la captura es el momento de descansar y reponer fuerzas, la batalla ha sido dura, volvemos a lanzar la caña y prepararla para su cebado, no nos quedan ya cebos y hay que intentar coger lisas. Son las tres de la tarde y el viento arrecia de levante, el mar se esta picando cada vez más, se produce una carrera y la caña marca la  picada (que raro no saca hilo la caña esta doblada y dando golpes), cogemos la caña y en efecto esta clavado y a lo lejos vemos un salto. 

Uno en cada mano

Eusebio con otro magnífico ejemplar.

Jose Luis y su palometón

No se trata de un palometón, sino de un golfas (talla-hams o anjova), tensamos línea y cerramos freno, no es muy grande,  va a salir por arriba del agua. A falta de 10 o 15 metros nos corta el aparejo y se marcha, (mala suerte no es lo que estamos buscando).
Este tipo de pez que también se le llama por aquí (dorado) tiene una dentadura que corta hasta el acero, la línea que utilizamos de 1mm la corta como si fuera mantequilla. 
Llegado el momento de recoger se cuentan entre todos los compañeros 13 ejemplares de palometón y algunos dorados, es un día bueno de pesca como no se había dado en mucho tiempo, ya que esta zona esta en decadencia año tras año, si ha esto se le añade que es una pesca que tienes que invertir muchas horas como ya he dicho anteriormente hay muchos compañeros que están cambiando de pesca o dejándolo. 
Este es el relato de un día de pesca cualquiera, que se han invertido muchas horas, que ha tenido recompensa con las capturas y lo mas importante que has desconectado con la monotonía diaria.

PD. Este relato esta dedicado a todos aquellos compañeros que durante muchos años hemos compartido noches y días en este lugar de pesca.

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