EL MEJILLON CEBRA (pag. 2 de 3)

 

¿ Cómo se produce la invasión del mejillón cebra ?

La vía de entrada del mejillón cebra en un ecosistema libre de esta especie suele ser la suelta de agua con larvas de este molusco invasor transportada en una embarcación o recipiente procedente de otro lugar donde esté presente. Una vez introducido el mejillón cebra en un ecosistema, puede ocurrir que se adapte perfectamente al medio y prolifere con mayor o menor rapidez, pero puede ser que no logre sobrevivir y desaparezca. Esto depende de la interacción de diversos factores ambientales. Lo cierto es que en el Ebro se ha introducido adaptándose con éxito al nuevo hábitat y ya constituye una verdadera plaga.

Las larvas del mejillón cebra tienen una gran capacidad de dispersión, lo que favorece una rápida expansión de esta especie aguas arriba y abajo desde el punto donde se haya introducido en el río, cubriendo todas las áreas húmedas en lagos, lagunas y embalses. Tienen un crecimiento rápido y prácticamente cada mes se reproducen, de esta manera pronto forman las características mejilloneras constituidas por numerosos individuos por metro cuadrado, y sus conchas vacías suelen acumularse en las orillas y fondos de los cauces. En la zona de los Grandes Lagos de EEUU, en 1988 había 200 mejillones cebra por metro cuadrado en un lago, al año siguiente la densidad aumentó hasta los 4.500 individuos por metro cuadrado en dicho lago, mientras que en otro lago alcanzó la cifra de 750.000 por metro cuadrado en pocos meses (Schloesser, Nalepa & Mackie, 1996).

Los primeros datos conocidos de la situación de esta especie en el Ebro en septiembre de 2001 daban la cifra de unos 500 mejillones cebra por metro cuadrado (Altaba, Jiménez y López, 2001), al cabo de unos meses la densidad de sus poblaciones puede ser ya muy grave. Si estos mejillones se emplean como cebo de pesca fluvial, se corre el riesgo de aumentar el área de distribución de esta especie. Pero además, la navegación fluvial en un cauce parcialmente infestado de mejillones cebra puede provocar una rápida y drástica expansión de este molusco exótico en otros lugares no afectados de la Cuenca del Ebro. Por si esto fuera poco, es conocida la capacidad que tienen muchos invertebrados para colonizar lugares relativamente alejados fijadas a las patas de las aves. El Ebro es un importante corredor biológico, también para las especies exóticas como Dreissena polymorpha, y puede ser la vía de entrada definitiva del mejillón cebra al resto de ríos y humedales españoles.

¿ Qué efectos perjudiciales produce el mejillón cebra ?

El mejillón cebra se alimenta de fitoplancton, compitiendo con otras especies autóctonas por este alimento e incrementando el nivel de materia orgánica, afectando así a la calidad de las aguas continentales. Por lo tanto, afecta toda la fauna y flora silvestres debido a la alteración de los ecosistemas. El mejillón cebra se caracteriza por causar un gran desequilibrio ecológico al cubrir y tapizar todo el sustrato que encuentra a su paso: lecho fluvial, cantos rodados y rocas, vegetación de ribera, conchas de bivalvos autóctonos (que están muy amenazados, como Margaritifera auricularia ), construcciones hidráulicas de todo tipo, turbinas, desagües, depósitos, cascos, motores y anclas de embarcaciones, embarcaderos, industrias, centrales hidroeléctricas, plantas potabilizadoras de agua, presas, azudes, acequias y canales de riego, canales de entrada y salida de centrales energéticas, etc.; e incluso llega a obstruir totalmente cañerías, tuberías, conductos de irrigación y conducciones hidráulicas en general.

La acumulación de miles y miles de valvas de especímenes muertos de mejillón cebra modifica el sustrato de los fondos de los ríos, de las playas de ribera y de los sedimentos fluviales.

¿ Existe un verdadero riesgo ambiental causado por la presencia del mejillón cebra ?

En el momento en que se introduce con éxito el mejillón cebra, y teniendo en cuenta los antecedentes de otros lugares del mundo, podemos hablar de un grave riesgo ambiental. Este riesgo debe ser contrarrestado mediante medidas de prevención para evitar su introducción en zonas no afectadas y su proliferación donde ya está presente. Pero se puede pasar rápidamente de estar en situación de riesgo ambiental a padecer los efectos perjudiciales y observarlos directamente. La gran explosión demográfica que experimenta Dreissena polymorpha una vez introducida, alcanzando elevadas densidades de población, hace prácticamente imparable la progresiva colonización de los distintos sustratos naturales y artificiales que se hallan en contacto con el medio dulceacuícola (Hunter & Bailey, 1992). Esta amenaza de los ecosistemas fluviales supone un grave riesgo de desastre ecológico y socioeconómico a corto o medio plazo allí donde se produce, tal y como pone de manifiesto la extensa literatura científica que se ocupa del problema de la introducción, expansión y efectos negativos del mejillón cebra.

¿ Cómo se pueden evitar los perjudiciales efectos del mejillón cebra ?

Los métodos manuales, químicos, termales o por ondas de radio para erradicar esta especie una vez introducida son muy costosos y no siempre satisfactorios para la conservación de los ecosistemas.

En EEUU, la presencia de este bivalvo invasor está causando pérdidas multimillonarias (2.000 millones de doláres en unos 10 años). En todo el mundo se han intensificado los esfuerzos de científicos y Administraciones públicas para investigar y combatir la introducción y proliferación de esta especie, habiéndose creado para ello centros de alerta y control (Nalepa & Schloesser, 1993).
Los esfuerzos se centran en la protección efectiva de las náyades o grandes bivalvos de agua dulce, la mayoría en peligro de extinción, que son sacados de su hábitat y críados en cautividad mientras permanece la amenaza del mejillón cebra, para evitar que éstos los recubran impidiéndoles abrir las valvas. La obstrucción de las conducciones hidráulicas se controla manteniendo revisiones periódicas y aplicando métodos químicos o termales de eliminación de los racimos de mejillón cebra. Además, es preciso fumigar con molusquicidas las embarcaciones que navegan por zonas infestadas antes de que se trasladen a zonas no afectadas, así como prohibir expresamente el uso del mejillón cebra como cebo para pesca. Se debe tener especial cuidado con la limpieza de la superficie de las embarcaciones y el material de pesca. Debe ser eliminada cualquier vía de introducción natural o artificial del mejillón cebra en un ecosistema o zona libre de su presencia.

                

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