JARDINES ARTIGAS |
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A principios del siglo XX, Antonio Gaudí se hospedó
en la casa de Joan Artigas Alart y recibió el encargo de este industrial para proyectar
el jardín, obra que ha pasado casi desapercibida por los investigadores gaudinianos.
Un estudio profundo de la intervención de Gaudí en la Pobla de L'Illet, a cargo de la
Cátedra Gaudí, establece la paternidad de la obra al maestro.
Al lado de la fábrica Artigas, donde el pedregoso curso del río Llobregat sale con un
sonoro beso las baumas calcáreas y se alza con armonía la poesía natural de un trozo de
naturaleza ajardinada. |
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En el poco tiempo que Gaudí estuvo en La Pobla de
L'Illet, se quedó maravillado y dejó su huella en lo que ha pasado a ser el único
jardín húmedo de su obra. El espacio es alargado siguiendo el curso del río y desde el
puente, que antes era la entrada natural del conjunto, destaca la gruta, al lado de la
cual, está la Font de la Magnèsia, que da el nombre más popular al jardín.
Siguiendo el sendero se encuentra un airoso puente de arco cojo, encima del cual hay una
escaleras que permiten subir a la glorieta de forma cilíndrica con cobertura de
pedruscall, que es la imagen más emblemática de todo el conjunto. |
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Numerosas barandillas, parterres de flores con
alicatados de trencadís y columnas de forma estrambótica, nos dejan entrever el mismo
criterio naturista con el que fue concebido el Parque Güell, con la radical diferencia,
de la abundante agua.
Entre macetas y arcos de piedra toscaatraviesa el río por un extraño puente, del cual
destacan las piedras colgantes, tanto las de encima de los arcos, como las de debajo del
puente.
Al final del puente hay un rincón que hace el servicio de pérgola. |
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La gruta está hecha con grandes piedras sin cortar con
vueltas de llaves pénsils de igual modo que en el Parque Güell.
En el jardín y entre las muchas plantas que hay destacan, las glicines, las yucas, las
palmeras, los rosales, que fueron traidos directamente desde el mismo Parque Güell.
El jardín está dominado por figuras de animales que tanto utiliza Gaudí en sus obras.
Destaca el águila, que majestuosa vigila el entorno.
En definitiva si has decididio viajar hasta la Pobla de L'Illet para probar suerte con la
caña, reserva un espacio de tiempo para visitar este jardín, vale la pena contemplar su
belleza y mezclarte durante ese espacio de tiempo con una naturaleza bella y majestuosa, a
la que Gaudí supo darle, como no, esa pincelada arquitectónica, que se confunde
perfectamente con el entorno. |
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