Faro de Vigo   

Ríos revueltos, pesca escasa

 
 
 

Artículo de prensa publicado en "Faro de Vigo", en fecha 18/03/2002

 
   
     

RAFA LÓPEZ/A. MÍNGUEZ - VIGO/Ourense

Miguel Núñez Un pescador lanza su caña en un arroyo cercano a Tui.

  

La crecida del caudal de los ríos por la lluvia caída durante el día provocó que los pescadores capturasen pocas truchas en la jornada inicial de la temporada de pesca fluvial de este pez, el más popular de las 27 especies piscícolas que viven en los cauces gallegos. Las aguas, turbias y enlodadas, se mostraban poco propicias para la pesca.

Un total de 99.101 aficionados gallegos tuvieron ayer la oportunidad de pescar las primeras truchas y anguilas en los tramos habilitados en los ríos gallegos.

Pontevedra cuenta con 17.839 pescadores con licencia, que pueden practicar su afición en los 36 cotos abiertos hasta el próximo 26 de agosto.
Los pescadores que utilizaron cebo natural (miñoca) obtuvieron mejores resultados que los que se decantaron por la cucharilla, y fueron pocos los que eligieron mosca, ante la considerable cantidad de agua que llevaban los ríos y la turbidez de las aguas. Casi nadie pudo completar el cupo de 15 piezas por pescador y día.

"Lo tradicional es la miñoca. Hay que mancharse las manos para pescar algo", afirmaba ayer Juan Carlos do Pazo, un pescador de Gondomar que se había acercado en las primeras horas del día al Rotea, cerca de Tui. Al cabo de cuatro horas sólo había conseguido cinco ejemplares pequeños que tuvo que devolver al río al no alcanzar la talla mínima exigida, fijada en 19 centímetros.

Durante esta temporada de pesca fluvial, la Xunta ha prohibido la utilización de anzuelos de tamaño inferior al número 14 para la pesca con cebo natural en todos los ríos de la comunidad, excepto en los embalses. Con esta medida se pretende facilitar la devolución al río sin daños de los peces que no tienen las medidas mínimas.

"Es un mal día para pescar con cucharilla, es mejor la miñoca", comentaba César, otro pescador en la parroquia de Amorín que tuvo que devolver por inmaduro todo lo que pescó.

Otros pescadores, como el tudense José Ignacio, se marchaban a casa de vacío después de cuatro horas caña en ristre. "Baja demasiada agua por las lluvias", explicaba al abandonar la margen del Tripes, un afluente del Miño, en Tui.

Las capturas fueron también escasas en el Deza, aunque en Tabeirós-Montes se logró un buen nivel.

Al sur, en A Guarda, los pescadores se vieron defraudados por los malos resultados después de que se hubiese realizado una limpieza en el cauce fluvial. Lo de "a río revuelto, ganancia de pescadores" no siempre se cumple.

        

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