El Periódico de Catalunya   

Tiburones a la vista

 

Artículo de prensa publicado en "El Periódico", en fecha 02/05/2002

 
 
 
 
  • Siete escualos peregrinos, inofensivos pese a su tamaño, han aparecido este año en Catalunya
  • Los animales se acercan atraídos por el plancton y acaban atrapados en redes pesqueras
  
  

ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

     

Siete ejemplares de tiburón peregrino o Cetorhinus maximus, un inmenso escualo de aspecto feroz pero realmente inofensivo, han aparecido varados este año en las costas catalanas ante la sorpresa de pescadores y curiosos. Aunque es relativamente habitual la observación de tiburones peregrinos, la media anual de varamientos es escasa, normalmente dos, tres o incluso ninguno. Salvo la mala suerte, no hay ninguna explicación convincente, aunque está claro que todos mueren por el mismo motivo: "quedan atrapados en redes de barcos pesqueros", explica Manuel Gazo, investigador del Grupo de Estudio de Mamíferos Marinos (Grumm), del Parc Científic de Barcelona (PCB-UB).

Tiburón peregrino hallado en Barcelona en abril.

 

El peregrino es un tiburón de amplia distribución --casi en todos los mares--, pero no muy frecuente. En el Mediterráneo ocupa aguas abiertas. "No obstante, la llegada del calor en primavera, con el consecuente aumento del plancton, los suele atraer a las costas, afirma Joan Barrull, investigador del Museu de Zoologia de Barcelona y experto en tiburones. Se desorientan y ésa es su perdición.

LOS ÚLTIMOS Algunas temporadas, por ejemplo, se han avistado decenas y decenas de peregrinos en el litoral de Tarragona. Los últimos escualos se hallaron muertos en abril en L'Escala y L'Estartit, en la Costa Brava, y en la ciudad de Barcelona.

Cuando un peregrino se queda atrapado en una red, se revuelve para escapar y acaba sufriendo estrangulamientos. Los barcos intentan deshacerse de ellos, pero normalmente ya es tarde: los animales, malheridos o con la aleta amputada, deambulan hasta que las corrientes los llevan a una playa. En otros casos, el lío en las redes es tan grande que los pesqueros deben acudir a puerto para deshacerse de tan incómodo parásito. El trayecto acaba por matarlos, añade Barrull.

Tras su aspecto robusto e imponente --es el mayor pez del Mediterráneo, pues alcanza hasta ocho metros de longitud y está documentado un ejemplar de 9,8 metros--, se esconde un animal pacífico. Se alimentan exclusivamente de plancton que filtran gracias a sus microdientes, explica Gazo. Aunque el peregrino no es un tiburón de interés comercial, tampoco es un amigo de los pescadores debido a los daños que ocasiona en sus aparejos.

Barrull expone un motivo que podría explica el aumento de varamientos: "Los pesqueros se adentran mar adentro cada vez más y, lógicamente, es mayor la posibilidad de topar con un peregrino". En el mismo sentido, Gazo descarta que la mayor mortalidad obedezca a un motivo de salud, como la epidemia de los delfines hace una década, y lo atribuye a una simple coincidencia.

 

DATOS
DOS ATAQUES EN UN SIGLO
EN ESPAÑA SÓLO ESTÁN DOCUMENTADOS DOS ATAQUES DE TIBURONES EN EL SIGLO XX. NINGUNO DE ELLOS FUE MORTAL.

Tarifa (Cádiz), 1986
Un aficionado al windsurf se cayó al agua y un animal, supuestamente un jaquetón de 3,5 metros, le mordió en la pierna. Hubo que amputársela.

Valencia, 1993
Un escualo de unos dos metros arrancó un dedo a un bañista que se encontraba a 200 metros de la playa de Les Arenes.

Mediterráneo
VISITANTES EN SICILIA
En el Mediterráneo está documentada la presencia de casi medio centenar de especies de tiburones, aunque la mayoría son de pequeño tamaño y abundan mucho más en la región oriental. El escaso tiburón blanco o jaquetón, de legendaria mala fama gracias a la película de Spielberg, es relativamente frecuente en Sicilia y Malta. Dentro de las especies potencialmente peligrosas en el litoral catalán, aunque sin haber provocado percances de importancia (sólo mordeduras en dedos, por ejemplo), destacan el marrajo, el solrayo y la tintorera. A los grandes escualos les atraen mucho más los bancos de atunes: los avistamientos de tiburones blancos son accidentales, es decir, no se acercan a los humanos en busca de comida.
Además de tiburones, en la costa catalana pueden avistarse varios tipos de delfines y ballenas. No hace mucho había también cachalotes y focas.

 
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