Artículo de prensa publicado en
"El Periódico", en fecha 08/07/2002 |
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Cinco clases de peces europeos y americanos, depredadores que se
reproducen con gran rapidez, causan estragos en la fauna autóctona del Ebro También
dañan canales y centrales eléctricas
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SÍLVIA BERBÍS / FLIX |
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Bajo el agua del tramo final del Ebro
se dirime una lucha sin precedentes entre la fauna autóctona y cinco especies foráneas
que causan estragos. Las plagas protagonistas de esta invasión silenciosa son, por orden
de llegada, la gambusia, el siluro, el cangrejo americano, el lucio perca y el mejillón
cebra.
Su capacidad de adaptación y reproducción y su talante depredador
amenazan la supervivencia de peces propios del río, dañan cultivos de la zona y taponan
tomas de agua de riego, de centrales hidroeléctricas e incluso de las nucleares de Ascó.
"Este río se parece cada vez más al Amazonas, menos en el caudal", afirma un
biólogo local. |
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La
gambusia
De las cinco plagas, la primera en aparecer fue la de la gambusia (babusia holbrooki ),
introducida en los años 20 para combatir el paludismo porque come larvas de mosquitos.
Pero este pez, de origen norteamericano, también devora huevos de otros peces y consume
su alimento, por lo que ocho décadas después "es el verdugo de especies locales ya
en práctica extinción, como el fartet y el samarugo", explica Josep Maria Queralt,
técnico en Ictiología del parque natural del Delta de l'Ebre.
El siluro
A mediados del siglo pasado se detectó por primera vez bajo las aguas del río Ebro la
presencia del siluro (silurus glanis ). Esta especie, cuyos ejemplares llegan a tener
grandes dimensiones, la importaron de centroeuropa aficionados a la pesca deportiva que
deseaban incluirlo entre sus capturas. En la actualidad, el siluro es el mayor depredador
de la zona. "Allí donde está, arrasa", afirma Queralt.
El cangrejo americano
El cangrejo conocido como americano o de río (procamburus clarkii ) vive en el delta
desde hace apenas 20 años. Los arroceros han intentado, sin éxito, acabar con él.
Perfora arrozales y causa filtraciones y pérdidas de agua. Además, es culpable de que la
raposa de río esté amenazada.
La lucio perca
El siguiente en llegar, en los años 90, fue el lucio perca (stizostedion lucioperca),
norteuropeo. "Está en expansión, al contrario de lo que se creía hasta hace
poco", aseguran los biólogos. Es muy pernicioso porque "sólo come peces vivos
y además es capaz de subsistir tanto en agua dulce como salada", añaden.
El mejillón cebra
La nueva plaga tiene un protagonista: el mejillón cebra (dreyssena polymorpha ).
Originario de los mares Negro y Caspio, cada ejemplar se reproduce a un ritmo de 1,5
millones de crías por temporada. En apenas un año desde su llegada, posiblemente anclado
en cascos de embarcaciones procedentes de otros ríos europeos, ha pasado de densidades de
2.600 ejemplares por metro cuadrado a 40.000 en la misma superficie. Coloniza a un ritmo
vertiginoso el cauce del río y colapsa canales y puntos de captación de agua.
El futuro UNA NUEVA AMENAZA
El último hallazgo en los pantanos de Flix y Riba-roja es un pez
depredador de colores vivos originario de América del Norte. Conocido como perca sol
(lepomis gibbosus), ha sido introducido por los propios pescadores como cebo en la captura
del siluro. Pere Josep Giménez, del Grup de Natura Freixe, no descarta que se extienda
rápidamente ya que una hembra llega a poner 70.000 huevos por temporada. S.B. |